02#Héroes.
Peligroso, insensible, violento, interesado, maqueavélico, pedante, repudiado por su propia naturaleza. Un ser impredecible y potencialmente despiadado, sin ningún tipo de remordimientos. Y no obstante, el único capaz de evitar que el ca...
La compasión es para los débiles. No confíes en nadie —Luthor.
Me quedé paralizada.
Una corriente me escaló de la punta de los pies, dispersándose por todo mi cuerpo como una creciente implosión. En algún momento debí cerrar los ojos porque recuerdo una completa negrura mientras los labios de Brett seguían presionados sobre los míos.
Me besó con fuerza ante el bloqueo de mi propia boca, arrastrando lentamente las manos que me sostenían por los hombros hasta que me sujetó del rostro. Su áspero pulgar me acarició el mentón con tanta suavidad que contrastaba con la casi violencia de los movimientos de sus labios.
Se separó unos milímetros con suma lentitud, tanta, que fui plenamente consciente de en que momento justo en el que nuestras bocas se separaban.
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Aún continuaba en pleno cortociercuito, demasiado perturbada como para ejecutar una acción con éxito. La agitada respiración del híbrido rompía contra mi rostro.
Pasaron unos segundos que se me antojaron eternos y en los que con lentitud fue restableciendo el control sobre mí misma. Tenía aún sensible y palpitante la piel de los labios y cada centímetro que estaba en contacto con su mano me ardía.
Pero justo en el instante que me atreví a separar los párpados sentí nuevamente la presión sobre mi boca entreabierta. Esta vez fue distinto. No hubo la urgencia inicial. Los labios de Brett se movieron con lentitud, instándome a abrir los míos. Solté el aire con brusquedad por la nariz cuando atrapó mi labio inferior entre sus dientes y le dio un ligero tirón.
Un estremecimiento hizo que mis rodillas flaqueasen. Los pensamientos se emborronaron en mi mente y cualquier sentido ajeno al tacto y el gusto se apagó con lentitud. Una parte de mí sabía que debía resistirme a aquello pero la otra ansiaba perderse y explorar la oscuridad. Ese cúmulo de sensaciones desconocidas e intensas que serpenteaban por mi organismo.
Sin ser plenamente consciente de lo que hacía abrí la boca, permitiendo una mayor profundidad.
Brett gruñó en el instante que mis labios comenzaron a moverse al compás de los suyos.
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