040| Despertar.

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Perdón por el retraso, espero que lo disfrutéis y gracias por la paciencia. 

La locura tiene su propia lógica.

Me incorporé de golpe.

Grasso error. Mi acción desencadenó una multitud de pitidos de la maquinaria que monitorizaba mis constantes vitales y casi mata de un infarto a mi padre.

Espera un momento.

Retrocede.

¿Mi padre?

Pestañeé, sintiendo la cabeza embotada. Los pensamientos se estancaron todos a uno dejándome con una confusión tal que, durante un instante, me planteé si lo ocurrido no era más que un sueño, una invención de mi degenerada imaginación.

Todo el dolor muscular y el terrible pinchazo en la sien me devolvieron de golpe a la realidad.

—¿Papá? —modulé con dificultad. Mi voz sonó pastosa, grave e inestable.

—Emma, cielo —el hombre acudió de inmediato. Sus grandes manos abarcaron mi rostro. El tacto de su piel áspera y el calor que emanaban sus palmas me tranquilizaron un poco—. Menos mal que estás bien.

Aparté la mirada de los ojos aliviados y exhaustos de mi progenitor para analizar el resto de los componentes. Me encontraba tendida en la cama de un hospital con una vía metida en el brazo. Me forcé a pensar, a encontrar una explicación lógica para mi presencia allí, pero todo resultó en un error 404 not found.

—Papá —repetí, cargando el tono con la incertidumbre que sentía. Mis dudas eran tantas que no logré abarcarlas todas y me conformé con una pregunta sencilla— ¿Qué hago aquí? Yo... no recuerdo nada.

Mi padre asintió con gravedad y volvió a sentarse, cogiéndome una mano entre las suyas en un gesto reconfortante.

—Recibimos una llamada anónima acerca de ruidos en la universidad. La primera patrulla llegó y te encontró a ti y al joven Joshua inconscientes.

Entreabrí los labios, incapaz de encontrar la voz suficiente para protestar.

Poco a poco, Emma.

Tomé aire de forma irregular por las fosas nasales, cerrando los ojos unos instantes, tratando de reordenar mi mente ante el caótico huracán de dudas y pensamientos inconclusos.

Aquello no tenía sentido.

—No puede ser —murmuré, negando con la cabeza. Las gruesas cejas de mi padre se hundieron en un ceño cauteloso—. Yo... yo no me acuerdo de nada eso. Es decir, sí, pero no pasó así. No estábamos en la universidad si no bajo ella.

—¿Bajo ella? —inquirió, como si aquella información fuera por completo nueva y desconcertante.

Asentí con tanta intensidad que solté un alarido de dolor debido al movimiento.

—Tranquila hija, sigues desorientada. El médico ha dicho que tus constantes son normales, estás bastante magullada y por lo que veo... confundida. Debe ser estrés post traumático.

—No —negué tozuda—. Es la verdad. Debajo de ese edificio hay una red de túneles y en algún punto de ellos, el infierno. Una especie de laboratorio... Alexander... él...

El rostro de mi padre se ensombreció.

—Encontramos el cadáver de tu profesor, Emma. Fue él quien os hizo eso, ¿el que secuestró a Josh?

—Sí, ¡pero no lo hizo el solo! Estaba Morris... él... —entonces caí y me quedé paralizada. Mi corazón dejó de latir durante un segundo y sentí como si el mundo literalmente se derrumbase frente a mis ojos—. ¿Y Brett?

Dark Clak [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora