Capítulo 42

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-Sebastian... Sabia que vendrias.

-Disculpe mi tardanza.

Me miro sonriente para después dejar de abrazarme, mire el lugar para hacer un rápido análisis de la situación, ambos amos se veían cansados... el lugar les afectaba por lo que empezaban a ser alcanzados por las armas de los enemigos, estaba por ir en apoyo del Joven Amo pero en el momento que me vio dio su orden.

-¡Sebastian, sacalas de aquí!

-Pero Joven Amo...

-Nada de peros saca ha ambas de aquí...

-Ni lo pienses Ciel, no te dejare solo, Sebastian llevate a Angélica de este lugar, nosotros los alcanzaremos después- Lady Elizabeth lo interrumpió.

Por un momento intercambiaron miradas, varios angeles empezaban a dirigirse a la dirección de Mi Señorita y mía.

-¡Saca ha Angelica de aquí y debes protegerla hasta el final, es una orden!

Lo dijo justo en el momento en que empezaron a atacarnos los angeles, inmediatamente cargue a la Señorita en un brazo para esquivar los ataques y salir de aquella sala, seguidos de aquellos odiosos seres alados.

~Angelica~

Todo pasaba tan rápido que para cuando mi mente logro estabilizarse me encontraba en brazos de Sebastian huyendo de la enorme cantidad de angeles por un pasillo sumamente largo, pero solo eramos nosotros.

-¡Sebastian mis padres!

-Lo lamento Señorita, me ordenaron sacarla -me miro de reojo- sujetese bien.

Repentinamente aceleró el paso, instintivamente me abracé de él para no caerme, logro dejar atrás a los angeles.

-Sebastian no podemos dejarlos...no, no quiero perderlos.

-Tengo ordenes Señorita.

Ya no dije más, por más esfuerzo que hubiera puesto jamas habría logrado que Sebastian desobedezca una orden directa de mi padre, oculte mi rostro entre su hombro y cuello, no llore, no sentía la necesidad de hacerlo, solo me oculte, pero al precatarme me quede dormida...sospecho que fue Sebastian quien me durmió.

No soñé nada solo veía oscuridad pero pude percibir la cantidad de tiempo que transcurrió para que despertara, seis horas, era noche y me encontraba en una habitación pero no era la mia, la luz de la luna entraba por la ventana revelando el excesivo color rojo en diversos tonos, me senté con cuidado debido a que sentía el cuerpo extraño.

-Sebastian

Lo llame, en ese momento mi ojo derecho me punzó, el ojo donde se supone debe estar mi marca, me levante de la cama para dirigirme al tocador presente en la habitación, me mire en el espejo y gracias a la luz de la luna vi algo que nunca pensé que vería, la marca no estaba, por mas que me acerque al espejo, por mas que me veía, era cierto, no tenia la marca.

El hecho de no tenerla solo significaba una cosa, habían matado a mi padre...y posiblemente también a mi madre; lo que quiere decir que Sebastian... posiblemente se haya ido. Mis lágrimas desbordaron repentinamente, sin poder controlarlas, las piernas se me debilitaron por lo que termine hincada llorando, poco después me acomode para sentarme y abrazas mis piernas, no lograba controlar el llanto. La luz de la habitación se hizo presente de golpe cosa que hizo que me sobresaltara y levantara la mirada hacia la puerta.

-Señorita ¿esta bien?

Sebastian se acercó de inmediato y me cargo como de costumbre para volverme a colocar en la cama.

-Nena...¿por que llorabas? - Grell.

-Bueno...-mire a Sebastian - creí que te habías ido.

-¿Irme?...¿Porque Señorita?

- Ya no estas obligado a estar conmigo.

-oh... Señorita nunca lo he estado -sonrió- con o sin marca usted es Mi Señorita.

Mi corazón se acelero de golpe, suspire para intentar tranquilizarlo.

- Mis padres están muertos, debo volver a la mansión.

-Angélica temo que no podrás volver, los angeles vigilan tu mansión.

-Con mayor razón debo volver.

-Lo sé Señorita, aun así también debe descansar, pero antes le prepararé algo.

Sebastian se retiró de la habitación, me quede con Grell en esta, estamos en su casa, es obvio todo esta en tonos de rojo, al parecer volvía a tener a los shinigami de mi lado, Grell me contó que Will hablo en directo con los jefes logrando convencer de que la amenaza son los angeles y no yo, como los seres alados les habían dicho, además de que independientemente de lo que soy realmente tengo un alma.

Lo que soy... Ya no estoy segura, después de todo lo que he pasado cualquier cosa es posible, después de la cena Grell se fue debido a que tenia trabajo que hacer, Sebastian ya me había arropado en la cama de mi amigo pelirojo, pero tenia una duda.

-¿porque no te fuiste?

- No sentí la necesidad de hacerlo Mi Señorita, lo pensé pero no quise, creó que he estado tanto tiempo con su familia y con usted específicamente desde su nacimiento que no quise dejarla.

- Entiendo... ¿Tiene riesgos no tener un contrato estando en el mundo humano?

- Si, pero no se preocupe por eso ahora -me dio un beso en la frente- descansé My lady.

El repentino beso en la frente me dejo atónita por un momento, Sebastian estaba por salir cuando reaccione.

-Sebastian...

-se detuvo y giro en mi dirección- ¿Si Mi Señorita?

- ¿Te molesta hacerme compañía? - dije mientras le hacia espació.

- Sonrió- Por supuesto que no.

Se acerco a la cama, se retiro su frac, chaleco, corbata, guantes y zapatos, para después acomodarse a mi lado, yo me acomode de lado hacia su dirección, él hizo lo mismo y de a poco, después de un rato, me quede dormida.

~Sebastian ~

Tenía al alma mas deliciosa a mi lado, a mi alcance desde que la marca del contrato desapareció cuando deje la tierra de los angeles, a pesar de mi hambre y mi sed de sangre... De alguna forma he estado bajo control ante su presencia, aun así su solo olor es más esquisto y tentativo que antes, no entiendo como es que no la he devorado aún.

-Se...bastian...

Susurro dormida mientras se acomodaba en mi pecho aferrándose a mi, simplemente la abracé y la observe dormir tranquilamente el resto de la noche.

SOLO ES UN MAYORDOMOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora