Capítulo 15

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~Sebastian~

Soma y Agni no se han percatado que la señorita no se encuentra, creen que sigue en el despachó, se encuentran desayunando.

"Sebastian... Ven a donde estoy pero mantente alejado hasta que te llame para que entres"

"Yes, My lady"

- príncipe Soma, Agni, debo ir a hacer algunos encargos de la señorita, así que me retiró y pido que no la molesten.

-de acuerdo señor Sebastian.

-Sebastian no te preocupes.

Me retire de la mansión no sin antes cerrar el despachó con llave, no me fió de que no quieran hablarle. De acuerdo a la marca se encuentra a las afueras de la ciudad al sureste de esta a unos cuantos kilómetros.

~Angelica~

Me retiraron el parche, debido a esto logre llamar a Sebastian con mayor facilidad.

-tus ojos son raros y el hecho que eres noble... vales mas que las demás.

-entonces es venta y tráfico para lo que nos usaran.

-callate mocosa - pateo mi estómago.

- Sonreí de lado - creo que no es bueno dañar la mercancía.

-me miro con odió- ¿quien te crees?, ¡Tu junto con todas las demás serán vendidas a tipos que harán lo que quieran y sientes que tienes el derecho de sonreír!

- Disculpe que apenas me presente, soy "El perro guardián del Rey" tu cooperación sera tomada en cuenta. - Ladre.

- el perro... -sonrió y luego río - ¿tu? Si solo eres una noble insolente.

-no me creé, de acuerdo no lo obligaré pero ya me canse de este juego sin gracia -Sonreí - ¡SEBASTIAN!

El sujeto me golpeó unas cuantas veces hasta que una presencia conocida se hizo presente.

- Señorita, debería cuidar mas sus ropas, ese estado no es de una dama.

-Apurate que ya me aburrí.

El sujeto saco su arma y me apuntó con aires de superioridad y en cuanto a los demás le apuntan a Sebastian.
Me encuentro tratando de sacar mis manos de las esposas con las que me encuentro encadenada.

- Pero he de admitir que esa forma el la cual se ve tan indefensa le queda a la perfección.

- ¡Ya dejen de hablar! ¿Tu a que has venido?

-ha recoger a mi ama - me miro - tal parece les esta causando molestias.

- Callate y llevame de vuelta a la mansión. - solo un poco  más y quedó libre.

-  ¿tu ama?, lamento informarte que ninguno podrá salir vivo de aquí. ¡Disparen!

Los disparos se oyeron en todo el lugar, las chicas se asustaron temiendo que una bala pérdida les diera, por lo menos tienen los ojos vendados no sabrán que sucede con exactitud, ya logre liberarme pero por momento mantendré el teatro, Sebastian callo al suelo como peso muerto.

-¡Sebastian!

-Sebastian... Sebastian... -me imitó de forma burlona- y se supone que eres "El guardián del Rey", patético.

-mire a Sebastian - Sebastian ya deja de jugar, tu traje se ha arruinado, además no he desayunado.

-valla, valla -se levantó- Señorita ya le he enseñado a pedir favores -escupió las balas.

El sujeto se encontraba en shock, su mano le temblaba.

-Sebastian matalos es una orden.

-Yes, My lady

Las marcas brillaron y la pelea inició, en cuanto el sujeto reaccionó quiso tomarme pero lo esquivé revelando que ya hace algunos minutos me había liberado.

-Maldita... ¿Que son ustedes realmente? - me apuntó con el arma.

-Ella es la condesa Angélica Phantomhive, " El perro Guardián del Rey" - se coloco a mi lado.

-y este caballero Solo Es Un Mayordomo endemoniado. -mire a Sebastian - Game Over.

Se encargo del sujeto posterior a esto liberamos a las chicas, aunque había mas  de las reportadas, Sebastian regreso a la ciudad para que Scotland Yard viniera y se hiciera cargo de que regresaran con sus familias. Sebastian y yo regresamos  a la mansión de la ciudad pero me había olvidado de nuestros visitantes.

-¿que le paso?...

-nada en especial.

-Señor Sebastian debería cuidarla mejor.

-no es culpa de Sebastian.... Y Sebastian bajame por favor.

Me tenia cargada pues habíamos regresado a su velocidad demoníaca por lo que me cargo.

- teniendo en cuenta su estado, sera mejor revisarla y cambiarla - me bajo.

-De acuerdo, Soma... Agni, disculpen las molestias.

-no se preocupe Angelica.

Subí a mi habitación junto a Sebastian, quien revisa mis heridas, pero...no había rastro de siquiera un hematoma.

-Sebastian... ¿Porque no...?

-Posiblemente sea por su sangre de demonio.

- Entonces... ¿significa?

- No estoy seguro, nunca se ha enfermado o lastimado, así que esto es algo nuevo teniendo en cuenta las veces que la golpearon.

-De acuerdo... - gruño mi estómago -  lo siento.

-no se preocupe.

Me limpio con una toalla húmeda el poco polvo que tenia, posterior a esto me vistió y me dirigí al comedor para poder tomar mi desayuno.

Soma y Agni se notaban preocupados, cada cierto tiempo se asoman para verme. Le pedí a Sebastian que llamara a Tanaka para que viniera a recogernos, también Sebastian se adelanto en hacer el reporte que ya ha sido enviado a su majestad, me informó que el despachó estaba intacto. La comida tenía un sabor diferente a la de Sebastian, no lo superaba pero tenia buen sabor.

-Señorita ¿que pasara con nuestros invitados?

- irán con nosotros obviamente, seria grosero solo dejarlos aquí.

-Entendido.

Recogió el último plato vacío y se retiro a la cocina, seguramente a lavar los utensilios utilizados, yo me dirigí a la sala de estar principal donde Soma y Agni se encontraban.

-Angélica,  ¿se encuentra bien?

-si, no te preocupes Agni. Ustedes irán con nosotros a la mansión principal.

-¿en serio?! - dijo emocionado Soma.

-si, en unos cuantos minutos llegaran por nosotros.

- Entonces iré a preparar nuestro equipaje Soma-sama. -reverencia.

Hable con Soma para saber que tan estrecha era la relación con mi padre, así podre saber que tanto puedo confiar en ellos, pero si lo pienso Sebastian los dejo entrar como si nada... Bueno es mejor saber, además su historia era interesante, imaginar a mi padre a los trece con casi la misma actitud me era divertido y me causaba melancolía por no saber cuando volveré a verlo a él, y a mi madre, las ganas de llorar por ese simple hecho se hace presente siempre que pienso en ello, pero debo evitar que las lágrimas salgan.

Ahora yo soy la cabeza de la familia Phantomhive por lo que seré igual e incluso mejor que mi Padre.


SOLO ES UN MAYORDOMOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora