19.1

2.1K 324 70
                                        

Oikawa

El mundo se hace añicos a mi alrededor cuando Iwaizumi le dice a Bokuto que no tiene por qué mudarse con Daichi porque él lo haría. A pesar de que no estamos en nuestro mejor momento desde hace un par de días, nunca me imaginé que Iwaizumi tomaría una decisión de tal calibre sin siquiera consultarme.

Llevo más de una hora sentado en el sofá con la mirada perdida mientras que una sola pregunta recorre mi cabeza: ¿por qué?

Cuando escucho un estruendo procedente de nuestra habitación despierto del trance en el que estaba sumido, pues no puedo permitir que Iwaizumi se vaya sin hacerle esa pregunta o me arrepentiré. Una sonrisa se forma en mis labios de forma involuntaria debido al drama que estoy haciendo por algo tan banal. Solo se va a mudar al apartamento de en frente, pero para mí es como la otra punta del mundo.

Al entrar en la habitación me encuentro a Bokuto sentado sobre la maleta de Iwaizumi, apretando como si estuviera en el baño, mientras que Iwaizumi intenta cerrar la cremallera. Parece que lo llevan intentando un rato sin éxito alguno, tal como muestra la cara roja de Bokuto y el ceño extremadamente fruncido de Iwaizumi.

Sin que ninguno de ellos se percate de mi presencia, me siento encima de la maleta, al lado de Bokuto. Iwaizumi me mira con sorpresa, pero gracias a mi peso extra consigue cerrar la cremallera.

—¡Por fin lo hicimos! —Exclama Bokuto, levantándose de la maleta. Sin embargo, cuando lee el ambiente de la habitación se dirige a la puerta apresuradamente, tropezándose por el camino con sus propios pies—. Me voy a... Ehhh... Ver si Sugawara necesita ayuda con algo, sí, a eso voy.

Hasta que no escuchamos el ruido de la puerta de la entrada no nos miramos a los ojos. Iwaizumi tiene una expresión difícil de describir, pero parece que esto tampoco está siendo fácil para él.

—Gracias por lo de la maleta —musita, desviando la mirada.

—Sabes bien que mi culo tiene muchas utilidades —digo, intentando quitarle seriedad al asunto. Lo único que consigo es que Iwaizumi me mire como si quisiera hacerme desaparecer de la faz de la tierra, pero, gracias a eso, suelto una carcajada completamente sincera por primera vez desde que nos peleamos—. No sé por qué he dicho algo así, Iwa-chan, pero estas cosas serias no se me dan nada bien.

—No se nos dan bien —me corrige, exhalando un suspiro—. Pero, ahora que lo mencionas, sí que echaré de menos ese culo multiusos.

—Entonces, ¿por qué te vas?

Decir en voz alta aquello que me ha estado martirizando me supone un alivio, pero enseguida encuentro una nueva preocupación: su respuesta.

—Cuando he escuchado decir a Sugawara que necesita estar un tiempo alejado de Daichi para aclarar su mente me he dado cuenta de que eso es precisamente lo que necesitamos —explica calmadamente. Intento darle una respuesta, pero Iwaizumi me interrumpe antes de que pueda pronunciar siquiera una sola palabra—. No te formes películas raras en la cabeza porque sabes de sobra que eres a quien más quiero en este mundo de mierda, pero, citándote, hay personas que no están destinadas a estar juntas a pesar de quererse.

—Koutarou-chan es un bocazas —digo entre dientes, mordiéndome la mejilla para no llorar.

—Vino a hablar conmigo con su mejor intención, no le incordies ahora que no estaré aquí para controlarte —me advierte, con una sonrisa nostálgica—. Cuando organice mis ideas, volveremos a hablar.

Iwaizumi sale de la habitación cargando con la maleta sin esperar a que le diga algo. Le sigo por el pasillo, todavía en silencio, hasta que llegamos al salón, lugar donde hace una pequeña pausa para observar con detenimiento esas paredes que han sido testigos de una gran parte del comienzo de nuestra relación tan solo hace un año atrás.

—Iwa-chan —el chico me mira cuando pronuncio su nombre—. Yo también te quiero más que a nadie en este mundo de mierda porque siempre has hecho que sea un lugar menos mierda.

Iwaizumi sale del apartamento después de mirarme una vez más. A pesar de que no ha pasado ni siquiera un minuto desde que se ha ido, puedo corroborar que nunca antes me había sentido tan lejos de él a pesar de que no nos separan más que un par de metros.

Al rato, Sugawara entra en el apartamento, seguido de Bokuto. El silencio que nos rodea es abrumador, sobre todo para este último, que se ha visto envuelto en nuestros líos una vez más sin tener nada que ver.

—Se va a solucionar pronto —dice Bokuto, dándole una palmadita amistosa a Sugawara en la espalda. Sin embargo, ese contacto repentino da lugar a que el rubio se eche a llorar aferrándose a su camiseta como si la vida le fuera en ello—. Llorar hará que te sientas mejor.

Esas palabras hacen que pierda la última gota de entereza que tenía en el cuerpo y, de un segundo a otro, las lágrimas inundan mi cara. Por mucho que quiera, no puedo dejar de sollozar. Saber que quizás este día marque el fin a mi relación con Iwaizumi es lo más doloroso que me ha pasado en mucho tiempo. No quiero decirle adiós a todo lo que hemos construido juntos a lo largo de tanto tiempo.

Antes de que me pueda desmoronar más todavía, Bokuto me ha envuelto también entre sus brazos. A pesar del sentimiento de culpabilidad que me invade por tener que hacerle aguantar a dos idiotas llorones, no puedo evitar sentirme reconfortado al saber que no estoy solo.

Una vez que ambos nos hemos calmado un par de minutos más tarde, los tres estamos sentados en el sofá, en silencio. Bokuto parece incómodo debido a esa última parte, pues no está acostumbrado a que el apartamento tenga una energía tan lúgubre, al menos si él puede evitarlo.

—Tengo una idea —Bokuto se levanta del sofá enérgicamente, mirándonos con una sonrisa de oreja a oreja—. ¿Queréis ver High School Musical?

—Por favor —digo, profundamente aliviado—. Así puedo descargar mi odio sobre Gabriella.

——————————————————
¡Hola! Mañana tengo el examen del coche otra vez y estoy de los nervios porque tengo la sensacion de que voy a suspender otra vez 😭
En fin, el sábado informaré.

Habitación 212Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora