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No puedo reprimir una exclamación de sorpresa cuando entramos en la discoteca debido a que nunca antes había visto a tantas personas juntas, ni siquiera en aquella fiesta en la que vi a Kuroo por primera vez. Afortunadamente, nadie parece percatarse de mi asombro debido al volumen de la música.

Lo segundo que llama mi atención es que las luces láser solo son de un color: morado. Supongo que tiene lógica teniendo en cuenta que esta discoteca se llama "Violet". A pesar de que en un primer momento pienso que sería más divertido si las luces fueran de diferentes colores, cuando Kuroo se gira para decirme algo, cambio por completo de idea.

- Dame la mano, vamos a ir hacia la barra -dice en mi oído.

Antes de poder asimilar sus palabras, Kuroo toma mi mano, arrastrándome entre el gentío. Durante todo el camino solo puedo concentrarme en la calidez que siento en la mano, sensación que añoro demasiado cuando la suelta una vez que llegamos a nuestro destino. Es evidente que únicamente lo ha hecho para que no me quede atrás, pues encontrarnos luego iba a ser complicado, pero eso no impide que me sienta decepcionado cuando rompe el contacto.

- ¿Qué vas a querer, Kenma? -Pregunta Iwaizumi en un tono de voz elevado para que pueda escucharle por encima de la música-. Oikawa te va a invitar a una copa.

- ¿Cuándo he accedido a eso? -Iwaizumi le dedica una mala mirada a Oikawa después de esa pregunta, dando lugar a que el chico ponga los ojos en blanco. No entiendo por qué se están tomando tantas consideraciones por mi culpa, pero si me invitan a algo, no me niego-. Supongo que bebes ron, ¿no? Lo digo por la mancha marrón que dejaste en mi camisa blanca.

Asiento con la cabeza, ignorando por completo el comentario de Oikawa. No obstante, Iwaizumi no lo hace, pues le vuelve a mirar con reproche, pero en esta ocasión Oikawa no le presta atención. Finalmente, ambos chicos se dirigen hacia el primer camarero que está libre para pedirle nuestras copas.

- ¿Creeis que si le hablo a Akaashi ahora vendrá?

La pregunta de Bokuto nos pilla por sorpresa tanto a Kuroo como a mí, tal como puedo comprobar por su expresión. Si quería que viniera, se podría haber acordado cuando vinieron a buscarnos a la residencia, aunque Akaashi no habría entrado en el coche porque éramos cinco personas.

- ¿Y cómo le vas a contactar? -Inquiere Kuroo.

Después de esa pregunta, Bokuto fija su mirada en mí, con una expresión suplicante. De forma inconsciente, exhalo un suspiro, consiguiendo que una sonrisa divertida aparezca en el rostro de Kuroo. No sé en qué momento mi vida se ha vuelto tan interesante, pero no estoy completamente seguro de que esto me guste más que estar encerrado en mi habitación sin complicaciones de ningún tipo.

- No creo que quiera venir.

La expresión de Bokuto se entristece después de mis palabras e incluso Kuroo me mira de la misma forma que Iwaizumi ha estado mirando a Oikawa cada vez que soltaba algún comentario inoportuno. Mierda, no era mi intención que sonara tan brusco. Esta es otra razón para preferir estar en mi habitación a solas: no tengo que preocuparme por lidiar con los sentimientos de los demás.

- No quería que sonara de esa forma -me excuso, un tanto incómodo-. Es solo que Akaashi no es el tipo de persona que aceptaría un plan como este de repente, sobre todo tratándose de un día entresemana.

- ¿Y tú sí? -cuestiona Kuroo, mirándome con una sonrisa.

- Pues no, esto es tu culpa -respondo, frunciendo el ceño.

- Entonces -dice Bokuto, que había estado sopesando hasta ese momento lo que le había dicho antes-, ¿eso significa que le caigo bien a Akaashi? No he sido capaz de pedirle su número ni nada hasta ahora por si acaso piensa que soy pesado.

Habitación 212Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora