20

2.6K 353 426
                                        

Mi situación con Kuroo es aparentemente normal, pero algo cambia entre nosotros después de esa conversación sobre nuestro pasado. Los besos desaparecen por completo, al igual que cualquier otro gesto de complicidad. Intento no martirizarme demasiado pensando que estamos así por mi maldita culpa, pues nunca debería haber aceptado que me besara, pero como esa posibilidad me hace sentir tan mal, me consuelo a mí mismo al instante, repitiéndome que eso no es posible porque Kuroo fue quien tomó la iniciativa.

El viernes por la tarde-noche vamos al apartamento de los chicos. Akaashi, por supuesto, viene con nosotros también. En esta ocasión nadie viene a recogernos, sino que cogemos un autobús. Durante todo el camino, Akaashi parece bastante nervioso ante su incipiente reencuentro con Bokuto, pues no se ven desde el lunes. Kuroo no pierde la oportunidad de molestar a Akaashi, pero este último le ignora o le responde escuetamente.

Cuando llegamos al apartamento, a pesar de que Akaashi insiste en que es mejor que llamemos al timbre, Kuroo asegura que no es necesario porque para algo tiene una copia de las llaves. Así es como nos encontramos con la siguiente escena: Bokuto está tumbado en el suelo sin camiseta mientras que Oikawa está sentado a horcajadas sobre él moviéndole el brazo de forma mecánica. Sugawara, por otro lado, contempla la escena a carcajada limpia desde el sofá, pero cuando nos ve plantados en la puerta nos saluda alegremente.

Akaashi parece que va a matar a alguien, probablemente porque ya fue demasiado vergonzoso que todo el mundo viera su reacción días atrás cuando Bokuto se despojó de su camiseta como si nada como para encontrarse con una imagen así la segunda vez que pisa este apartamento. Kuroo le dedica a Akaashi una mirada significativa, pero este le ignora una vez más y se adentra en el apartamento, tomando asiento al lado de Sugawara después de saludar a todos educadamente, incluso a Oikawa, al que acaba de conocer.

La cara de Bokuto literalmente se ilumina cuando ve Akaashi. A pesar de que intenta levantarse para saludarle, Oikawa se lo impide. Ahora Bokuto parece un perrito al que acaban de reñir por hacer algo que no debía.

—¿Qué estáis haciendo? —Inquiere Kuroo, hablando por todos.

—Oikawa me está dando un masaje que se llama cine —explica Bokuto, esbozando una sonrisa orgullosa—. Me dijo que me relajara porque me iba a gustar, pero creo que es el peor masaje que me han dado nunca.

—Eso es porque no paras de moverte —dice Oikawa, exasperado—. Además, esto no es un masaje como tal, te he dicho que es una terapia para curar lesiones a partir del movimiento.

—Entonces lo que Bokuto-san quería decir era cinesiterapia —interviene Akaashi.

—Exactamente —Oikawa le dedica a Akaashi una mirada de agradecimiento, pero luego vuelve a concentrarse en Bokuto, aunque una sonrisa traviesa surca sus labios. He visto demasiadas veces una sonrisa de ese tipo en la cara de Kuroo como para saber que ahora se viene un comentario totalmente innecesario—. Es bueno saber que Keiji-chan cubre tu falta de neuronas.

Akaashi le mira con una ceja arqueada porque ha utilizado su primer nombre. Bokuto, por otro lado, comienza a quejarse de que hasta Oikawa se ríe de él, alegando que no puede confiar en nadie más que en Kuroo.

—Ya eres libre de volar, Koutarou-chan —Oikawa se levanta de encima de Bokuto, el cual se lanza, literalmente, sobre Akaashi—. Bueno, ¿algún otro voluntario para ayudarme a preparar mi examen de Cinesiterapia del lunes?

Justamente cuando estaba comenzando a sentir compasión por Akaashi, pues parecía al borde de un ataque de pánico al no saber dónde colocar las manos, ya que las pusiera donde las pusiera acababa en contacto con la piel desnuda del torso de Bokuto, algo horrible ocurre: Kuroo levanta la mano. Oikawa vuelve a esbozar una sonrisa traviesa, solo que en esta ocasión en mi dirección.

Habitación 212Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora