capítulo 15

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Un silencio terrible envolvía a la científica después de sacar sus conclusiones, ahora más que nunca conocía su verdadera situación y las perspectivas no eran alentadoras, cuando su esposo o Goku se iban a entrenar o alguna otra cosa podían pasar meses antes de volver a saber de ellos, ninguno se iba a tomar la molestia de llamarla ni preguntarse como estaba. Ellos simplemente eran así. Ponerse a llorar no iba a resolver nada, pero era inevitable en este caso y dejo que las lágrimas fluyeran por sus mejillas hasta calmarse poco a poco.

Mientras dormitaba en silencio tuvo suficiente tiempo para regañarse por ir al planeta sagrado, por no haber hablado con confianza a su esposo, tuvo demasiado tiempo para pensar hasta quedar cansada de sus propios pensamientos. Entonces la puerta se abrió dejando ver la silueta del saiyajin joven y orgulloso que ingresaba con paso seguro, al ver como la hembra se levantaba tan afligida alzó una ceja interrogante, qué otra manía tendría ahora en la cabeza? No estaba dispuesto a escuchar sermones ni reclamos ni nada, pero en vez de eso la vio incorporarse y correr a abrazarlo, una vez más no pudo anticipar sus acciones, con más intriga la sentía envolverlo en sus brazos y hundía su rostro en su cabello mientras susurraba su nombre, " que hembra más anormal" pensó Vegeta. Mientras Bulma lo estrechaba cariñosamente pudo notar lo dañado que estaba el traje de batalla, entonces se alejó un poco para ver el rostro del guerrero y lo sujeto con cuidado entre sus manos, al no encontrar heridas bajo sus manos para dar un chequeo breve, tampoco encontró nada que pudiera alarmarla, suspiró más aliviada y volvió a abrazarlo, pero esta vez con más fuerza, "eres todo lo que tengo" pensaba la científica mientras cerraba los ojos para no llorar. La situación era irreal para el saiyajin, jamás nadie se había atrevido a estrecharlo de ese modo, ni a preocuparse por su estado, miró con algo de desconfianza a la hembra y sin cuidado se retiró de sus brazos.

Planeta sagrado

El supremo kaiosama miraba con alegría y alivio que el trabajo de la reparación del anillo del tiempo avanzaba, los guerreros no pedían reposo o mostraban señales de desanimo, más al contrario ponían todo su esfuerzo para finalizar esta labor. Casi todos ellos habían olvidado qué hacían en la tierra antes de ser llamados, excepto Vegeta, él por primera vez llevó consigo una prenda de su humana, el pañuelo que siempre llevaba al cuello y lo había anudado en su muñeca para poder mirarlo siempre que quisiera, sabía que lo esperaba enojada, casi podía verla en su laboratorio trabajando frenética en algún proyecto, tal vez hasta le había pensado algún castigo. Al volver trataría de compensarla de algún modo por sus ausencias.

Planeta Freezer

Cansado de un día bastante pesado el saiyajin se retiró a dormir, se quito parte de su ropa y fue a la cama, no hizo caso alguno de cualquier intento de la mujer por llamar su atención, en poco tiempo se quedó dormido. Bulma tampoco hizo caso a la frialdad del guerrero, con cuidado trato de ir muy silenciosamente al lado del príncipe y lo encontró durmiendo pesadamente, con eso suspiro aliviada, se acostó a su lado tratando de no despertarlo, no necesitaba inventar escusas todo su ser le exigía el calor del hombre, escuchar su respiración y sentirlo entre sus brazos para poder estar tranquila, no quería pasar más tiempo sola.

Narra Bulma: cuando despierto esta mañana era muy temprano, mire a Vegeta que me sostenía abrazando mi cintura y me estrechó más haciendo que nuestras caderas se unan, me pegaba a su cuerpo con fuerza mientras pasaba su mano libre por mi cabello, creí que iba a besarme pero tira de mi cabello obligándome a echar la cabeza hacia atrás, besa con fuerza mi cuello, sé lo que quiere y quiero lo mismo, quiero olvidar, quiero dejar de pensar. Cuando libera mi cabello atraigo su rostro al mío, quiero besarlo antes de que me despoje de toda la ropa. Sus besos son fuertes, casi me duele la lengua de tanto batallar con la suya, para entonces sus manos han recorrido y tocado toda extensión de mi piel que ha podido, mis manos han palpado sus maravillosos pectorales paseando por sus tonificados abdominales, comienzo a gemir cuando al fin rompe el beso y puedo tomar algo de aire. Pronto se deshace de todo cuanto le molesta, mi ropa termina en el piso lejos de mi alcance. Quiero que me bese pero está muy entretenido succionando trozos de piel de mi abdomen, muerde y devora toda la piel que puede, sus manos tocaban todo cuanto quería y de cuando en cuando se detenía para hundir sus dedos con fuerza en la carne suave haciéndome gemir de dolor, soy su prisionera, pero no importa, lo quiero a él, lo necesito.

LA VERDAD DE MI PASADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora