Vegeta no pudo dormir esa noche, a pesar de estar en su propia cama, en su casa y junto a su esposa no pudo conciliar el sueño. Tampoco ayudó el hecho de ser empujado por un niño inquieto y por una humana hasta quedar en un extremo de la cama sin un solo centímetro para moverse. Pero el silencio y la compañía le bastaban, su comodidad bien podía pasar a segundo plano. Se encontraba pensando en todo lo acontecido en ese indescriptible día. Un extraño día. Mucho menos que eso, fueron horas, horas de despedidas, horas con nostalgia, horas llenas de decisión, horas con revelaciones, pero sobre todo, horas llenas de asombro. Era mucha información para dejar de pensar. Falto poco para perderse ese reencuentro con toda su familia, solo unos minutos más y ahora estaría a solas y a sus anchas en una nave espacial transitando por la fría galaxia en un rumbo desconocido, tal vez hubiera descendido en un asteroide o en un planeta decente para tomar un descanso, podía ir por ahí sin que nadie le importunara, dueño de su tiempo podría caminar y meditar hasta quedar satisfecho, o bien podía entrenar y desarrollar una nueva técnica, podía conocer nuevas personas, podía volver a llenar la mirada con miles de soles diferentes, nuevos horizontes cada despertar, nuevas constelaciones que estudiar cada noche. Pero estaba ahí, en esa cama, incómodo y sin poder dormir y no podía encontrar un lugar mejor para estar esa noche. Ignorando al niño que parecía volar hasta en sus sueños y a la humana que se arrimaba a él cerró los ojos buscando el sueño que le evadía.
La cercanía del varón reconfortaba a la humana que inconsciente buscaba su calor, lo encontraba en sus sueños y se alegraba por poder estrecharlo en sus brazos, juntos se elevaron en vuelo, la llevaba de un lado a otro navegando en el cielo lleno de nubes, ella se aferraba a su cuello y disfrutaba la brisa, le gustaba el calor del hombre, tanto así que a veces olvidaba el paisaje que él se esforzaba en mostrarle. Un lago se mostraba ante ellos, sin aviso la humana estaba en sus orillas disfrutando del agua tibia que llegaba hasta sus tobillos. Pero la quietud del agua la preocupó de forma imprevista, en un segundo todo estaba tan callado que un antiguo temor la invadió, salió del agua apresurada y pudo ver con horror como Vegeta caía herido al agua.
Una mano la sacudió sujetando su hombro, despertándola. Era el inicio de la pesadilla y la ojiazul se sentó bruscamente buscando con la mirada, el varón ya había encendido la luz de la lámpara de la mesa de noche y trató de calmar a la mujer que buscaba un peligro en la habitación. Bulma llamó a su esposo alarmada y estiró los brazos para apresarlo, pero un tierno obstáculo se lo impedía, Trunks se talló los ojos más dormido que despierto preguntando que sucedía. Bulma suspiró aliviada, solo fue una pesadilla, todavía nerviosa le aseguró al niño que nada malo sucedía, se recostó y recibió un abrazo del pequeño que volvió a quedarse dormido. En cambio, los esposos permanecieron despiertos, la ojiazul quería acercarse a su hombre como lo había hecho en ocasiones pasadas, temblorosa se dejó atrapar en los fuertes brazos de su esposo, el cual murmuraba palabras tranquilizadoras atrayendo hacia él cada estremecimiento de la humana, cada lamento fundado en el miedo y lo sosegaba apagando los suspiros contra su pecho, cuantas veces la mujer caía rendida ante el varón, temblorosa pedía más abrazos, juntos a estos besos, besos que demandaban más besos, caricias y susurros que el hombre le brindaba permitiendo a Bulma desahogar su cuerpo tanto como quisiera. Tantas veces lo necesitara. Ahora no iba a ser diferente, Vegeta se levantó y se aproximó a la ojiazul. Ella lo observó todavía nerviosa hasta que el varón quedó a su lado. El gesto del príncipe era imponente, su mano tendida hacia ella le brindaba seguridad, confianza en que aquella terrible escena del pasado no se volvería a repetir, sin embargo Bulma no pudo evitar recordar que ese momento de distracción por parte de Vegeta había sido por culpa de ella, si la humana no fuera tan débil el príncipe no tendría que haber pasado por ese terrible peligro ante un horrible ser de otro planeta. Como si leyera sus pensamientos Vegeta la atrajo con decisión, esa mujer le costó muchas horas de paciencia y de cuidado, no iba a permitir que una pesadilla amargara su primera noche juntos en semanas. Dejaron al pequeño Trunks durmiendo en la cama. Juntos fueron a la ducha, ahí el príncipe moduló la temperatura del agua e hizo ingresar a Bulma. Bajo el agua tibia comenzaron a besarse lentamente, los besos bajaron para cubrir el cuello níveo de la ojiazul, ella llevaba la cabeza atrás exponiendo más piel. La luz que entraba por la ventana hizo un poco más visible el entorno dejando en claro que pronto amanecería, los esposos no iban a desaprovechar la poca oscuridad que los rodeaba. Se besaron con más ímpetu dejando que sus bocas bailaran de gusto, el agua que caía sobre ambos les traía otros recuerdos, más incitadores, más provocativos, cada uno podía enumerar las muchas, muchas ocasiones en que compartieron su pasión bajo el agua de una ducha. Sin pretender dilatar el momento se despojaron de cada prenda humedecida, la escasa luz les apremio a darse prisa, temblando, pero esta vez de emoción Bulma volvió a dejarse rodear por esos brazos musculosos.
Una vez más la puerta fue llamada. La madre de Bulma estaba levantada desde mucho más temprano, la bebé no dejaba de gimotear y se mostraba inquieta, la paseaba intentando calmarla y escuchó el ruido de la ducha, así se atrevió a ir con su hija ya sin temer a interrumpir el descanso de los esposos que de seguro pensaban levantarse temprano. Bulma salió y se vistió con su bata para luego enredar una toalla en su cabello húmedo. Tomó a la niña en brazos, pero nada la calmó. Solo hasta que el príncipe se hizo presente y ofreció cargar a la bebé esta dejó de protestar. La pequeña Bra se acurrucó en los brazos de su padre y cerró sus ojos en descanso dejando ver su tierno semblante.
Conforme el día se fue desarrollando Bulma se convencía de lo mucho que ella y los niños necesitaban de Vegeta, tal vez ella lo precisaba más. Mientras lo veía cargar a la niña el saiyajin supervisaba el entrenamiento de Trunks, la imagen era adorable. Bulma sonreía desde el interior de la casa. Pero ahora sentía una pequeña incomodidad, el príncipe ya no guardaba secretos para ella, todo cuanto podía conocer su esposa lo sabía. Pero la situación no era equitativa. Ella sí tenía secretos para él, uno en especial le daba vueltas en la cabeza desde aquella primera noche de confesiones, aquella en que Vegeta le denominó "ajena". Los días en que se veía con Yamcha y Vegeta al mismo tiempo antes de la llegada de Trunks le molestaban, años de guardar en silencio esa verdad en apariencia olvidada volvía del pasado. "Debes decírselo" expresaba una voz interna, querer desconocer el asunto como algo sucedido hace mucho tiempo no era suficiente excusa, no para ella. Pero no tuvo la oportunidad de hacerlo hasta que casi fue de noche. Los niños demandaron tanta atención que fue imposible tener una entrevista a solas, la científica esperó con impaciencia por horas. Pero al fin ahí estaba su oportunidad, en privado, en su habitación. No iba a retroceder, Vegeta también se merecía la verdad. Inició nerviosamente su relato rememorando los días previos a los androides hasta llegar al punto de no retorno confesando aquello que ella misma había hecho en un alarde de venganza contra su antiguo novio. Lo dijo todo.
– una vez me dijiste que tú me utilizaste, que tú me lastimaste. Pero Vegeta yo también te utilicé en el pasado, yo también lo hice.
Entonces esperó con toda la intranquilidad del mundo la respuesta del hombre de negro mirar.
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LA VERDAD DE MI PASADO
Fiksi PenggemarBulma no mide el peligro cuando va detrás de los muchachos, sin pretenderlo ellos se dirigen directamente a una situación llena de problemas, esta vez un extraño artefacto envía a cada uno de los presentes a distintas líneas de tiempo, para los gu...
