Epílogo

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El príncipe la vio descansando muy tranquila en sus brazos, podía existir semejante tranquilidad en el universo? Recorrió lentamente la silueta de ella hasta apartar un mechón de cabello que le perjudicaba la vista. Era tan cálida. Podía pasar más horas a su lado. Podía pasar días enteros a su lado. Era esa cualidad suya, su espíritu que lograba alcanzar el reino de la serenidad que lo cautivaba mientras dormía. Ver los mechones azules coronando la piel blanca contra su piel marcada era la perfección del contraste. La dulce respiración de ella colmaba el ambiente de tanta tranquilidad que al fin adormeció al propio príncipe permitiéndole descansar en el palacio del bendito silencio.

Ya de mañana salieron juntos al jardín, aquello era algo que casi nunca hacían, mucho menos en un día laboral, cada uno encontraría la manera de aprovechar sus horas. Pero en ese momento no podían pensar siquiera en dejarse llevar por su ritmo de trabajo. Deben vivir el armonioso presente que al fin los ha alcanzado.

Narra Bulma: en realidad, una nunca puede dejar de conocerse, quién hubiera podido predecir cuánto iba a cambiar con el tiempo? Cuantas pruebas iba a superar, cuantas catástrofes sufridas, cuantas amenazas iba a ser testigo? pero pude encontrarme a mí misma. Muchas Bulmas cambiaron con el tiempo, todas ellas siempre admitieron la aventura en su diario vivir, hubieron hazañas que recordar, proezas de valor, pruebas de fe. Tantas experiencias solo han logrado una cosa: descubrir mi verdadera fortaleza. Y poder amar a tu pareja, así sin cuestionamientos es parte de esa fortaleza. Porque esta no es una historia donde yo conocí los pecados de mi amado, ni es la historia de mis impulsivos e imprudentes errores, tampoco es una tragedia de una dama en apuros, esta resultó una historia de amor, pero no por eso estuvo libre de sufrimiento. Esta es la verdad de mi pasado. La verdad de nuestro pasado, de Vegeta y el mío. Nuestros caminos estuvieron entrelazados desde hace tanto que sería imposible disolver el nudo que nos ata.

No puedo esperar a escribir nuestro futuro.

Con esta anotación Bulma cierra su diario, el diario más complejo de todos ha llegado a su final. Con una emoción que no supo explicar la ojiazul guarda estas páginas junto a las demás que conforman la narración de toda una vida. Ha escrito suficiente por ese día. Tal vez iba a dejarlo abandonado un tiempo, iba a orientar más de su atención a su querido esposo. Antes de decidirse a escribir le había pedido que postergara su entrenamiento por algunas semanas de la misma manera en que ella se libraría del trabajo. Planeaba sacudir por entero el mundo a su alrededor. Iría por sus amigos y les invitaría a disfrutar junto a su familia y de ser posible les ayudaría a afrontar cualquier efecto negativo que el anillo del tiempo hubiera dejado en sus vidas.

Vegeta al fin pudo ver a su descendientes dormir en tranquilo sueño. Que toda aquella tormenta los alcanzara le había sido imposible de evitar, por eso era reconfortante verlos en sus respectivas habitaciones inmersos en un pacífico descanso. Solo entonces fue a buscarla. No veía la hora de volver juntos a la cama matrimonial, bajo el cobijo del cubrecama. Quién hubiera podido decirle cuanto iba a demostrar por una humana? Ella poseía corazón e inteligencia, por sí solos un dúo de cuidado, pero debía añadir a la lista astucia y coraje, cualidades que la hacían una digna reina. Su esposa. Por eso quería verla reposar otra vez entre sus brazos. El cielo nocturno estaba cubierto de estrellas, Vegeta se detuvo un momento a observarlas, y quiso que ella las viera a su lado. Después de todo el universo había conspirado para encontrarlos en más de una ocasión.

Esa noche Bulma volvía a dormir en los brazos de su esposo. Las formas bajo las sábanas sugieren un abrazo correspondido. El rostro de Bulma se escapaba al enredo de telas, un ligero rubor todavía cubría sus mejillas. Despertó y vio que él dejo la luz encendida de la mesa de noche. Ella la apago, ya no la necesitaba más.

LA VERDAD DE MI PASADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora