Para los padres de Bulma era de lo más normal verla paseando con su novio Yamcha, a pesar de que hace días tuvieron una pelea importante, esa pareja siempre discutía y volvía a frecuentarse, sus años jugando ese monótono juego ya no los sorprendía, por eso dejaban ser a su hija, en algún momento dejarían los juegos y uno debería ser serio. Ahora que Bulma se veía de una forma bastante civilizada con su novio, tal vez era símbolo del límite que su relación había alcanzado, pero como padres permisivos que eran dejarían que las cosas marcharan a su propio ritmo.
La científica estaba en su laboratorio, trabajando, pensando en su situación, trabajando, pensando en su forma de actuar. Su historia con Yamcha era prolongada, años de discusiones y celos, que le trajeron? Ningún fruto memorable, solo le agradecía el haberla ayudado a madurar, a liberarse al fin de esas historias de amor que tanto gustaba de jovencita, el amor sincero de un hombre, el amor incondicional, amor, absurda fantasía creada para niñas. Ahora en cambio tenía riesgo, a ella siempre le gustó la aventura, las situaciones que la llevaran al límite, ahora tenía exactamente eso: un amante que podía brindarle sesiones ardientes y estimulantes, mientras su novio esperaba su llamada pensando que ella estaba manteniendo su postura orgullosa. Esa idea siempre lograba hacerla reír, una risa con tintes malvados, después de todo su novio se lo merecía, se lo merecía y con creces. Y el varón que entrenaba en su casa? Él no era como Goku, este hombre no tenía la misma sensibilidad emocional, después de todo se había involucrado con ella sin meditar, le bastó un beso que interpretó era una invitación para llevarla a la cama, nunca preguntó nada, sin duda él también tomaba todo aquello como una aventura, una situación tan pasajera, una simple reacción temporal producto de la naturaleza animal, una fuerza carnal llamada deseo cuyo producto era un placer para olvidar las heridas, un remedio para quedar conforme, un remedio breve, un remedio que llena el cuerpo de sensaciones agradables para despejar la mente y volver a la realidad, a él le importaba la batalla, la gloria del guerrero, no así el tener relaciones sociales: amigos y familia. Como ya bien lo había dicho antes, él no era como Goku. Así que ella esperaba un rompimiento también de improvisto, justo como habían comenzado, víctimas de sus pasiones igualmente terminarían víctimas del aburrimiento o de cualquier otra excusa que quisieran darse. El sexo puede ser ardiente pero no puede ser el único pilar de una relación, ni su única actividad, por eso lo sabía bien, su aventura debía disfrutarla al máximo que el día menos pensado se acabaría, y por la naturaleza poco comunicativa del saiyajin ella casi podía asegurar que tenía un mínimo de probabilidad de ser descubierta. Y si ella decidía quedarse con su novio y su amante revelaba todo? Nadie podría prohibírselo. De seguro Yamcha se sentiría ofendido, pero a ella eso le parecería perfecto, al fin su novio conocería la sensación de vergüenza, de ira, de impotencia que ella conocía tan bien, siendo así, con qué cara iba reclamarle? Podría dedicarle las mismas frases de disculpa que ella venía coleccionando desde hace tiempo. Esa idea logró hacerla reír otra vez. Tal vez iba a acabar sus días sola, pero lo haría siempre a su manera, así había vivido desde tan joven, no había razón para cambiar ahora.
Esa tarde, cuando su novio fue por ella pero Bulma se excusó diciendo que tenía trabajo por terminar, Yamcha respondió que no había problema alguno, se verían al día siguiente, se inclinó para que ella besara su mejilla pero audazmente la atrapó en un abrazo y la besó. Bulma se quedó por un segundo sorprendida, luego trató de zafarse del abrazo argumentando que sus padres podrían verlos. Esa excusa no convenció al peleador, sus padres conocían su noviazgo desde hace años, qué razones tenía ella para evitarlo? Sin ánimos de discutir Bulma despachó a su pareja con prontitud, se verían después. Con algo de alarma, buscó al saiyajin con la mirada, de pronto le interesaba su opinión si él la veía en compañía de otro hombre. Pero él estaba encerrado en la cámara de entrenamiento, aliviada de que el príncipe no supiera nada, volvió a sus labores.
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LA VERDAD DE MI PASADO
Hayran KurguBulma no mide el peligro cuando va detrás de los muchachos, sin pretenderlo ellos se dirigen directamente a una situación llena de problemas, esta vez un extraño artefacto envía a cada uno de los presentes a distintas líneas de tiempo, para los gu...
