Capítulo 13

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Entre los gritos, el cuerpo que se debatía y el ruido del rastreador era lo más molesto que Vegeta podía soportar, su paciencia estaba al límite. Pero continuó con la tarea y sin misericordia forzaba a la mano herida de Bulma a moverse, apretó más fuerte la mano hasta que al fin esta reaccionó, comenzó a resistirse e intentar escapar de su agarre, esa era la señal de que el suero al fin surtía efecto, los nervios y músculos volvían a cumplir sus funciones obedeciendo a las señales del cerebro, la mujer lo había logrado, la mano estaba reaccionando, dio un último apretón fuerte que hizo dar a la mujer un grito elevado, ya no lo podía tolerar más hasta que llegó la bendita inconsciencia que la dejo libre de sufrimiento, su cuerpo entero quedo laxo. El príncipe comprobó los signos vitales de la hembra, estaba exhausta, como era de una raza más delicada temió por un momento que hubiera sucumbido al dolor y muriera. Al probar lo contrario pudo relajarse, activó el rastreador para llamar a sus compañeros e indicar que ya iba en camino.

Con dificultad Bulma abrió los ojos, estaba tan mareada que no podía recordar donde estaba, hasta que intentó tallarse los ojos y el dolor en la mano le hizo volver duramente a la realidad. Trató de fijar la vista para ver mejor los daños provocados por el veneno, para su alegre sorpresa tanto su mano como el brazo se encontraban mejor: el color azul había disminuido notablemente, el dolor era un leve latido. Con alivio cerró los ojos, se encontraba en completa soledad, Vegeta la había abandonado y en su condición tan grave, era algo que ella no iba a poder perdonarle. Con pereza miraba el techo intentando alejar ese aturdimiento que la perseguía desde hace unos días, debió estar dormida, por que escucho la voz del saiyajin, miró a todos lados pero estaba sola, la puerta estaba cerrada, nadie entró, pero escucho muy claramente su voz otra vez –Mujer! Despierta!! –Bulma se sentó, se estaba volviendo loca? – mujer!! Contesta!! – entonces Bulma vio el rastreador que estaba cerca de ella y se lo colocó en el rostro

–Vegeta eres tú!

–Por supuesto que sí! A quien esperabas, déjate de tonterías y dime tu estado

–Mi...mi estado?

–El estado de tus lesiones!! Necesito que despiertes y pongas atención!

Vegeta iba a terminar por perder su poca paciencia con esta hembra, estaba aprovechando unos minutos a solas para vigilarla y ella perdía el tiempo, con prisa Bulma trató de describirle como se sentía, sus palabras aceleradas sonaban como una ráfaga para el príncipe que trató una vez más no perder la calma para continuar las instrucciones.

–Basta! He escuchado suficiente, el tratamiento está funcionando correctamente, ahora debes beber el contenido del envase que dejé junto al rastreador, bébelo en su total integridad, oíste! Eso finalizará el tratamiento pero por nada debes mantenerte inactiva

–quee? Entonces debo... debo repetir toda esa tortura? No podré!

–Debes continuar moviendo tus dedos y todo el brazo, el principio activo del suero...

–No puedo hacerlo! Aún me siento muy débil y mareada

–Hazlo si quieres una reparación completa, quédate quieta y nada podrá garantizar tu recuperación

–Al menos dime donde están los calmantes para el dolor! No podré hacerlo sola!

–Eso es imposible, ya te administré una dosis completa que aún esta activa, una segunda dosis atrofiaría tu sistema nervioso, eso como mínimo. Déjate de bromas y mueve esa maldita mano! Eso claro si no quieres que terminar lesionada de por vida.

Y la comunicación terminó ahí, Bulma no hallaba el valor para hacer lo que debía, se bebió contenido del tercer envase, luego con pesar se recostó y con todo el dolor que esto le produciría, comenzó a obedecer las instrucciones de Vegeta.

LA VERDAD DE MI PASADODonde viven las historias. Descúbrelo ahora