Corporación Cápsula, en el pasado
La joven madre se encontraba exhausta. Su nueva labor le mantenía tan constantemente ocupada que no recordaba cómo era caminar sin tener un niño en brazos, este pequeño consumía sus fuerzas al estar siempre buscando la cálida compañía de su progenitora. Con mucho trabajo y paciencia había logrado que el pequeño durmiera en su cuna, le hubiera gustado sentarse a verlo dormir tranquilo, pero cada uno de sus huesos clamaba por un descanso, agradeció que su madre apareciera en horas tan tempranas para poder ir a su habitación para darse una ducha y desplomarse en la cama. Consumió los minutos antes de conciliar el sueño en pensar en el guerrero que deambularía solo por el universo, desde hace cuanto lo esperaba? Meses, habían pasado meses enteros de incertidumbre, lidiando con un niño que podía rivalizar con otros diez por su actividad, siempre hambriento, siempre inquieto, siempre creciendo y recordándole al padre ausente. Desde hace unos días ya no se dedicaba a observar el cielo con su bebé en brazos, había estado esperándolo con impaciencia y el saiyajin no daba señales de vida, ni siquiera había respondido sus mensajes a la computadora de la nave. Incluso su ex novio había vuelto a reaparecer cuando dejó de sentir el ki del que denominaba su enemigo, retornó a su vida pero su relación nunca podría retomarse, ahora formaba parte de su montón de amigos. Hace unos días habían discutido sobre la posibilidad de una ausencia permanente del príncipe, ella por supuesto lo defendió, pero el contacto cero entre ellos comenzaba a mermar con sus esperanzas. Para empeorar el cuadro mayo estaba cerca de comenzar. Pero él le había asegurado que retornaría antes del 12 de mayo, solo le quedaba esperar, con estos pensamientos la ojiazul cerraba los ojos para reposar un poco antes de que fuera despertada por un pequeño demandante. Las horas de descanso hicieron que la científica abriera los ojos con más energía, asombrada de que el bebé le hubiera permitido tanto reposo, pero al intentar levantarse apenas notó que no se encontraba sola, no era raro que su madre fuera con el bebé a su cama para que este la dejara más tranquila. Volteó con toda tranquilidad y su corazón dio un salto, Vegeta se encontraba durmiendo a su lado.
El príncipe no había dormido en más de tres días. La nave espacial sufría por el abuso al ser operada por un saiyajin nada cuidadoso, la maquinaria se mostraba reacia a seguir los comandos. La computadora señalaba un trayecto de 90 horas hasta la tierra pero según la experiencia del príncipe ese cálculo era erróneo. Por lo tanto se mantuvo despierto durante todo el trayecto de regreso, eso no hubiera significado un mayor problema si el entrenamiento al que se sometió él mismo no lo dejara cansado hasta el extremo. Pero los resultados valían tanto la pena que no iba a renunciar a su victoria por un poco de cansancio. Así que al llegar a la tierra se dirigió directamente al interior de la corporación a buscar a la humana y la encontró durmiendo, el niño en la otra habitación hacía algo de ruido, el príncipe ya sin paciencia se dirigió hasta la cuna y le ordenó al futuro guerrero guardar silencio haciendo caso omiso a las reacciones de la madre de Bulma, padre e hijo se desafiaron con la mirada, Vegeta otra vez pudo saborear la victoria al encontrar fuerza en ese pequeño que pareció comprender las órdenes que recibía y permaneció calmado, el príncipe estaba seguro que su hijo había comprendido su jerarquía y no lo retaría más, su etapa desordenada sin un guía había terminado y ahora debía someterse tal y como dictaba su instinto. Asombrada la abuela no podía creer lo que sucedía ante sus propios ojos, primero el saiyajin había retornado y luego estaba el niño, su comportamiento no era propio de un infante de su edad, que hiciera tanto caso a una figura que demandaba orden, toda la familia había rogado semanas enteras al niño con voces dulces para que durmiera o jugara o dejara de llorar, pero con una sola voz su padre había logrado aplacarlo. Después el saiyajin se dirigió a su habitación para dormir, así lo encontró Bulma, por eso la mujer pudo despertarlo con sus besos una vez más después de que repuso sus fuerzas, la felicidad de Bulma entonces fue completa, por eso lo mantuvo entre sus brazos sin oír quejas ni recordar reproches, lo mantuvo entre sus brazos y le fue imposible permitirle volver a dormir. Lo condujo a la ducha para poder despejarse juntos, Bulma lo acarició y beso, luego lavó el cabello negro en medio de sonrisas. Eso solo terminó por enaltecer el ya ensalzado ego del saiyajin, había llegado con paso soberbio y las atenciones de la mujer lo halagaron aún más, el lujo de la Corporación lo esperaba con los brazos abiertos, el trato amable y alegre que recibió le afirmaba el nuevo puesto que ostentaba, un guerrero que fue recibido como un conquistador.
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LA VERDAD DE MI PASADO
Fiksi PenggemarBulma no mide el peligro cuando va detrás de los muchachos, sin pretenderlo ellos se dirigen directamente a una situación llena de problemas, esta vez un extraño artefacto envía a cada uno de los presentes a distintas líneas de tiempo, para los gu...
