Warley es el rey de Asder un pequeño reino reconocido ante los demás por su gobernante déspota y al mismo tiempo un guerrero invaluable. Conocerá a una joven llamada Melody a la que le dará trabajo en el castillo, pero ella lo odiará hasta que descu...
Habían pasado ya las dos semanas, aunque sería justo hoy más tarde el cumpleaños de Darren, ya que podrían ser las dos de la madrugada. Melody no podía esperar para estrenar el vestido rojo sangre de terciopelo que había comprado en Bogat uno de estos días. Justo ahora daba una vuelta por el castillo pensando en eso.
Se había dedicado a pasear por él estas dos semanas, quería conocerlo lo más a fondo que le fuera posible. ¿Para qué? Bueno, no tenía una respuesta a eso, simplemente quizás estaba un poco aburrida y tenía tiempo de sobra, aunque ver a alguien paseando de noche por el palacio podía resultar aterrador. Los guardias un día la atraparon y casi matan por lo mismo. Aunque logró presentarse antes de eso, diciendo que al ser una sombra de Redtict, estaba patrullando, y pues por dicha le creyeron, aunque no era mentira del todo.
Viéndolo ahora claramente, era un castillo pequeño, aunque por fuera pareciese monstruoso, dudaba de si era más grande que la mansión Redtict contando la parte subterránea de los cielos. Ya que por todo lo ocurrido no tuvo tiempo de conocer la mansión del todo, aún con los tres años que pasaron desde su llegada allí. El subterráneo seguía siendo un problema, con sus laberintos de pasillos oscuros y grises, aunque Michelle la había llevado a la zona que no era de despiste, ya que todo el lugar estaba diseñado para que los intrusos se perdiesen y jamás lograsen salir. Saltándose todo eso, los cielos tenían una mansión propia para ellos solos, y esta era celeste con blanco, tan iluminada que, pese a estar bajo tierra parecía tener miles de ventanales brillando, en el techo estaba una gran esfera que era como ver el cielo mismo, celeste con nubes purísimas, y tenía una luz propia que proveía parte de la iluminación. Aparte de eso las gradas que dirigían a las habitaciones estaban decoradas con oro y plata, formando patrones hermosísimos en las barandillas. El suelo era de cuarzo y estaba impoluto. Todos los colores blancos solo hacían resaltar más el gran espacio. Y del techo bajaba un hermoso candelabro con más luces blancas.
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Y esto era solo la recepción, porque lo siguiente que tuvo tiempo de observar fue la piscina la cual estaba al fondo de la recepción, el techo tenía el mismo efecto, te hacía creer que veías el cielo, había ciertas ventanas que se encontraban cerradas, pero destellaban con luz, como si fuesen de verdad. La piscina era enorme y con azulejos azules que imitaban un patrón de círculos en el fondo del agua. Unas sillas de piscina recubiertas de tela celeste verdoso se encontraban a un lado. De ahí era visible el ascensor de cristal que había entre el primer piso y el segundo, por si alguien que no se pusiese mover libremente, quería ir a su habitación, aunque se podría decir que fomentaba a los vagos también. Y todo esto fue solo lo que pudo ver. Luego regresó a los caminos grises para decepcionarse, el mundo de los cielos era tan hermoso que, si por ella fuera, de allí no saldría nunca. Era un hermoso recuerdo en sus memorias. Melody sonrió colocando una mano en su pecho al pensar en ello.
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