Warley quería saber qué exactamente le había pasado a uno de sus muebles, la pintura que lo cubría había simplemente desaparecido, pero tenía una leve sospecha con nombre incluido, Melody. Solo ella entraba a su habitación después de todo. Pero de momento debía ir a otra tediosa reunión, bueno no era aburrida en sí pero ver discutir a los Lores durante hasta tres horas resultaba agotador, no sabía siquiera de dónde sacaban tanta saliva para hablar.
La mesa era ovalada, ocho sillas en ella. Cada una para un Lord y la que estaba mayormente decorada era la del rey, algo incómoda en realidad. Él tomó asiento mientras revisaba unos papeles sobre el estado de los territorios, el que más le preocupaba era Wender, pero Warley no tenía el tiempo suficiente para leer y analizar tantos papeles. Le propondría a Melody el ascenso a su ayudante personal, esperaba que lo hiciera mejor que el de sirvienta. El lugar se fue llenando hasta que finalmente el último Lord en sentarse fue Elidal como siempre, su pereza era incomparable.
–Bien, hablen –fue lo único que él dijo a los Lores, no estaría aquí de no ser porque gritaban de cosas importantes para el reino.
–Quisiera hacerle una propuesta, su alteza –que lo llamaran así era importante, así que él dirigió la mirada hasta el hablante, nadie menos que Lord Darren.
–Dígame –respondió él mientras se acomodaba mejor para escuchar aquello.
–Todos los Lores presentes tienen un heredero, eso es claro. Excluyendo a Wender –dijo con un asentimiento hacia Lord Himo–. El problema es que cada hijo es varón, solo yo como saben, tengo una hija –comentó esta vez refiriéndose a todos mientras movía las manos. Warley lo miraba con una mirada penetrante y asesina–. Me gustaría entonces poner sobre la mesa la posibilidad de unirlos a ustedes dos en una alianza, un matrimonio. Entrelazaría más el reino. Majestad, usted sabe que seguimos recuperándonos de una guerra y el pueblo..., nosotros –señaló a los Lores– necesitamos estar más unidos que nunca.
–Me opongo –dijo Lord Redtict incluso antes de que el mismo Warley respondiera. Los demás pasaban sus miradas de uno a otro. Valiz y Wender sonreían ante la idea, Alter estaba tan serio como siempre, sin duda considerando lo mejor. Redtict se encontraba alterado, Preland solo comía un bocadillo como siempre, y Elidal los miraba con un extraño detenimiento.
– ¿A qué debo su negativa Lord Redtict? –preguntó Darren con cierta furia contenida.
–... –parecía discutir consigo mismo lo que diría– Yo también tengo una hija, o es una sospecha. No hay razones para ofrecer una sola opción cuando me encuentro en la misma posición.
–Por favor... –dijo Ilpeys Darren con sarcasmo– Sabe usted que no puede decir eso. Acaba de decir claramente que era una leve sospecha aún, si nada es claro entonces no se puede hacer nada. La boda será en dos meses.
–No he aceptado –interrumpió de pronto con voz amarga, Warley.
–Acepte o no, ya está en edad de casarse. Es lo justo para el pueblo, ya le dije, para unirlo. Lord Redtict acaba de mostrar cómo estamos de desunidos –se puso en pie y explicó.
–Si todos ustedes tuvieran una misma opinión sería distinto –dijo Preland mientras comía.
–Claro que sería distinto, pero díganme ¿alguno de ustedes está dispuesto a cambiar? –Preguntó Elidal que al notar el silencio prosiguió– No, claro que no. Entonces como verá Lord Darren, no logrará nada –dijo él y justo Warley pensó que era el único que estaba de su lado.
–Yo me encargaré de que todos ustedes se unan, haré imposibles de ser necesario –Redtict terminó de ponerse en pie, todos los miraron muy serios, hasta Preland dejó de comer, y eso era decir mucho. Pero Warley no comprendía exactamente, pese a que se hacía la idea. Para los demás era una amenaza así que... ¿cómo Darren le pasaría encima al resto?
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Corte de Falsedades
Fiksi UmumWarley es el rey de Asder un pequeño reino reconocido ante los demás por su gobernante déspota y al mismo tiempo un guerrero invaluable. Conocerá a una joven llamada Melody a la que le dará trabajo en el castillo, pero ella lo odiará hasta que descu...
