Capítulo 30

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Tres años después

Melody corría por la mansión hasta la sala de reuniones familiares, lo que vendría siendo la oficina de Redtict. Ya había dicho hacía una hora que llegaría pronto, y era demasiado ya el atraso.

– ¡Señorita Melody! –gritó Michelle a un lado.

– ¡Sígueme! –le devolvió Melody mientras corría, Michelle llegó a alcanzarla.

–Llegó esto de Lisk, es para usted –le entregó una carta mientras seguían por el camino.

Lisk era el nuevo territorio, el que hacía tres años se llamaba Wender, pero con el cambio de Lord el nombre era diferente. En este caso no era un Lord sino una Lady, Lady Violet Lisk, hija de Wender, pero de manera ilegítima. Aunque a los demás no les pareció problema y luego de tenerla un mes aprueba decidieron nombrarla Lady gracias a las referencias de Redtict, David y hasta de la misma reina que parecía en deuda de alguna manera con este último.

– ¡Gracias! Hacía tiempo de que no oía nada de Violet –dijo Melody con una sonrisa.

– ¿Por qué corre? –preguntó luego de un momento.

–Ah, es mi padre. Le urge decirme algo y voy tarde –dijo con vergüenza.

–Ya veo, estamos ocupadas con esto del final de mes. Y ahora que tiene la mitad de Redtict bajo su mando, es horrible –se quejó Michelle.

–Solo porque parte del trabajo también te toca a ti –dijo Melody mientras entrecerraba los ojos.

–Usted me explota con tanta cosa, señorita –contestó Michelle mientras reía.

– ¿Cómo van las cosas con Sleron? –los jóvenes no desaprovecharon el tiempo, se habían casado hacía un año, y vivían bajo la mansión.

–Se queja de ser el chofer, ya que nadie hace uso de sus servicios.

–Bueno, en cualquier momento se le puede necesitar.

–Eso mismo le digo yo, aparte de que igual le pagan sin necesidad de hacer nada, pero parece empeñado en querer hacer su trabajo –dijo Michelle negando.

–Oh, he llegado, nos vemos luego –contestó Melody parando de pronto.

–Adiós, señorita –Michelle se inclinó levemente y se fue corriendo, al parecer le había inspirado el espíritu deportivo en estos minutos.

Melody se paró frente a la puerta de la oficina de Redtict y preparó su mejor sonrisa antes de tocar y abrir.

– ¡Hola, padre! –dijo sonriendo ampliamente.

– ¡Cállate y entra! –contestó un tanto molesto, pero bromista– Te llamé hace una hora.

–Desde que el trabajo aumentó el tiempo pasa muy rápido –dijo ella sentándose frente a Redtict en la mesa. No estaban ni David, ni Ángela–. ¿Y los demás?

–Después de media hora se fueron, cansados de esperarte –dijo Redtict mirándola con los ojos entrecerrados.

–Dudo que David se canse de esperarme –respondió ella tocando una punta de su cabello. Corto hasta poco más debajo de los hombros y teñido de rojo llamativo pero rubio conforme llegaba a las puntas. Después de todo la asesina de Wender, según se sabía, tenía el pelo marrón y los ojos azules, con el pelo rojo, aunque era raro, llamaba menos la atención en ese sentido.

 Después de todo la asesina de Wender, según se sabía, tenía el pelo marrón y los ojos azules, con el pelo rojo, aunque era raro, llamaba menos la atención en ese sentido

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Corte de FalsedadesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora