ADIOS AL DELFIN

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Los periódicos de todo el país mostraban el titular de ADIOS AL DELFIN, alabando todos sus esfuerzos, los récords rotos y la cantidad de medallas y trofeos que había entregado al país en todos esos años de competencias ininterrumpidas, pues una vez terminado su contrato con la universidad americana, el reconocido nadador profesional, Haruka Nanase, en un comunicado de prensa, anunció su regresó a su natal país para impulsar a las futuras generaciones en ese deporte que amaba con todo su corazón.

El día de la partida, los medios enloquecieron de tal manera que fue necesaria la protección de la policía para el deportista, quien caminaba tranquilamente por los amplios pasillos rumbo a la puerta de embarque asignada, a su lado iba su hija de seis años y en el aeropuerto de Japón, varias horas de vuelo después, los esperaba nada más y nada menos que su reconocido prometido, el entrenador profesional Tachibana Makoto, con una gran sonrisa en su rostro y un enorme ramo de rosas rojas en su mano.

¿La distancia mata el amor? ¿lo aviva?

Depende de lo que tú estés dispuesto a creer, del esfuerzo que pongas para obtener el resultado que quieres.

Es así que Makoto y Haruka continuaron hablando a diario por teléfono, visitándose tanto como fuera posible, permitiendo de esa manera que sus sentimientos se afianzaran con tal fuerza hasta estar seguros que ninguna tormenta podría volver a desestabilizarlos nunca. El primer paso hacia su futuro perfecto fue develar ese secreto que el pelinegro llevaba escondiendo desde hacía cinco años; seré justa al afirmar que ambos padres estaban igual de nerviosos por la reacción de la pelinegra, pero de alguna manera Yuki ya lo sospechaba ¿Quién más que él podía ser su verdadero padre? Nunca había sido un delfín después de todo, pero igual, al enterarse de la verdad, él había realizado un viaje largo desde un mar completamente desconocido solo para volver a estar a su lado como debía.

Allanado ese obstáculo que tanto los había preocupado, el siguiente paso fue la presentación de la familia Tachibana y la pequeña niña, durante unas improvisadas vacaciones a las que se sumaron algunos de sus amigos que no parecían dispuestos a esperar para poder verlos juntos como siempre debieron estar. Eso fue especial para los dos. Yuki recibió con una sonrisa a sus abuelos y a sus desconocidos tíos; Ren y Ran, siendo ya capaces de comprender las cosas, se mostraron felices de tener a su sobrina a su lado y pelearon por horas para ver quien jugaría con ella primero, por su parte, los señores Tachibana habían llegado a la casa tan cargados de regalos de todo tipo que Haru tuvo miedo de que su hija se convirtiera en una niña mimada y caprichosa de ahí en adelante, pero Makoto lo tranquilizó explicando que ellos solo querían recuperar un poco de todo el tiempo que habían perdido y que la niña de ojos verdes nunca cambiaría su buen corazón por un montón de juguetes.

Claro que tenia toda la razón.

Habiendo avanzando tanto, muchos pensaran que no había más por hacer, pero no. . .quedaba un pequeño detalle por delante.

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La noche en que el castaño se decidió por fin a pedir la mano de su novio fue inolvidable.

Sucedió tras la cena de bienvenida que Alba y Haru habían preparado para él después de tres meses de no verse más que por video llamadas. . .había sido mucho tiempo para ambos y por eso, con todos sentados cómodamente en la sala, Makoto finalmente se decidió a sacar la pequeña cajita negra que había apretado con fuerza durante todo el viaje y se puso de rodillas. Sinceramente el castaño no estaba seguro si lo mejor de la noche habían sido los gritos de emoción de la pequeña Yuki que había soltado todos los juguetes que cargaba para correr hacia ellos, el desmayo por la impresión que sufrió Hiyori cayendo en el piso con estrépito o la rapidez con la que Ikuya sacó su celular para grabar el importante acontecimiento, cosa que más tarde le agradecería pues la tímida sonrisa que se formó en el rostro de su amado junto con sus sonrojadas mejillas cuando le dijo que sí, era una imagen que quería recordar por siempre.

Desde ese momento, cada paso que dieron fue con la única meta de reencontrarse en Japón al terminar la temporada de natación y ese día al fin había llegado.

Y en adelante, nuevos planes se trazaron.

Errores (MakoHaru)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora