cuarenta y uno.

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En realidad no quiero explicar todas las cosas que pasamos en 4 meses de relación, todo iba perfecto, pero había decidido abstenerme de relaciones sexuales por un tiempo, pero como todos los jóvenes adultos, caí en la tentación de las caricias de Tomás en mi cuerpo mientras estábamos recortados en mi cama a escondidas mientras mis padres discutían en el comedor.

-Te dije que no quiero tener sexo ahora Tomás.- le dije cuando sentí su mano más debajo de mi pelvis que de costumbre.

-Vamos, nena, sé que lo deseas tanto como yo- sus labios aún pegados en mi oído empezaron a juguetear en mi lóbulo.

Su mano empezó a acariciar mis piernas desnudas ya que solo llevaba unos shorts y una playera sin manga de los "Rolling Stones".

Y sí, tuvimos sexo esa noche sin que mis padres se dieran cuenta, ellos sabían que Tomás era mi novio y que me recogía todos los días al colegio, que era mayor que yo, pero nunca supieron que había dejado que me quitara la virginidad.

...


El baile se acercaba, desde una semana antes había ido con Julieta y Cynthia a escoger nuestro vestido, yo me probé varios vestidos de diversos estilos, a decir verdad, todos me quedaban bien, pero solo uno me había gustado en realidad, era un vestido azul oscuro que iba degradándose a lo largo de la falda de seda que caía por mis piernas, tenía un escote perfecto y unos detalles con diamantes alrededor de éste, era realmente perfecto, me compré ese y las chicas terminaron fascinadas con el.

Todas regresamos a casa e hicimos lo que teníamos que hacer, Tomás estaba de viaje en Buenos Aires por su trabajo Así que solo hacíamos llamadas de vez en cuando, lo extraña así que decidí hablarle, mientras hablábamos recibí un mensaje de Cynthia.

"Fiesta en la casa de Alexander ésta noche. No faltes"

Sonreí y al parecer Tomás se dio cuenta.

-¿Qué pasa?- preguntó del otro lado de la cámara web

-Nada, es solo una charla entre amigas.

Escuché como una voz femenina lo llamó y rápidamente empezó a ponerse su chamarra para salir de la habitación.

-Amor, tengo que irme. Te amo.

¡Lo dijo maldita sea! Había sido el primero de nosotros en decir esas simples palabras.

Cuando iba a responderle se acabó la conexión de llamada que habíamos logrado establecer gracias al internet, le sonreí totalmente al ordenador y empecé a bailar por toda la habitación, tomé el celular y le respondo a Cynthia.

"Obvio iré" tecleé.








Estábamos entrando a la fiesta, con el cabello arreglado y la cara maquillada, cuando entré a la fiesta pude notar una que otra chica llorando y chicos borrachos por todos lados, novatos, me acerqué a la barra de bebidas y pedí una margarita de tamarindo para empezar, platiqué con unos chicos que no dejaban de mirarme del otro lado de la barra, hasta eso nos llevamos bien.

-¡_____!- gritó alguien interrumpiendo mi plática con los chicos. -¡No vas a creer quién está aquí!- gritó mi amiga por detrás

-¿Quién Cynthia? Dime de una buena vez.

-Tu ex, Valentín.

Sentí fuego pasar y adueñarse de mi garganta, sentí como mis ojos se abrieron como platos, los chicos ignoraron la plática entre mi amiga y yo, uno de ellos me acercó un trago y rápidamente lo metí en mi boca, el líquido amargo pasó por toda mi garganta hasta llegar a mi estómago, cuando éste llegó sentí un ardor tremendo recorrerme por todo el vientre, no sabía que habían dado, pero era lo suficientemente fuerte para tumbarme con uno más, mi cabeza empezó a dar vueltas, más bien, todo empezó a darme vueltas, me tumbé en la silla en la que estaba anteriormente.

-¡Esa canción es hermosa!- grité arrastrando cada una de las letras mientras decía la oración. -Ven, tú, como te llames, vamos a bailar.

-Me llamo Dick.

-¡Dick! Lindo nombre, corazón, ahora, llévame a bailar.- recargué mi codo en su hombro y empecé a reírme como estúpida, sí, estaba ebria.

Dick me llevó al centro de la pista con facilidad y empezamos a bailar al ritmo de "Break my heart" de Dua Lipa. Dick me puso delante de él, con mi trasero tocando su muslo, me tomó de la cintura y empezó a moverse de una manera realmente exquisita, yo solo me novia como me decía la música, sabía en ese momento que estaba totalmente ebria porque no podía sostenerme sin la ayuda de la mano de Dick en mi cintura.

-Hey, wacho... ¿Me permites?- dijo una voz desconocida detrás de Dick.

Sentí cómo la mano de Dick se retiró se mi cintura y como caí con torpeza al suelo, empecé a reírme.

-¡Demonios, ____! ¿Estás bien?

-¡Nada roto!- levanté mis brazos triunfante aún el el suelo

-Ven, no quiero tener que verte destrozada como la otra vez.

Y entonces lo supe, solo me había emborrachado una vez en mi vida además de la que estaba viviendo había sido lo peor, era Valentín, él me había llevado a casa, me había salvado se una congestión alcohólica y empezar a vomitar por todos lados.

-Te juro que estoy bien, Valentín, déjame ir con mis amigas.- dije deshaciéndome de sus manos en mi torso.

-_____, estás ebria.

-No lo estoy, solo necesito ir con mis amigos, ¿entiendes?

-Como quieras.- vi su silueta avanzar hacia otro lado, le levanté como pude del suelo y fui despacio a la barra de nuevo.

Sí, estaba ebria y tenía que aceptarlo, pero no importaba, tenía dieciocho años, nada podía pasar, pedí otra bebida que no supe que era y volví a vertir todo el líquido por mi boca, sentí como quemaba mi garganta y luego llegaba a mi estómago con falicidad, busqué mi bolso por todos lados hasta encontrarlo, lo abrí, cinco mensajes nuevos.

Todos decían cosas como" "¿Dónde estás?" "¡Valentín vino a la fiesta" pero había uno de un número desconocido.

"Disfruta las fotos, querida". Bajé más y empecé a ver todas esas imágenes asquerosas, Tomás desnudo debajo de una chica igualmente desnuda, llevé mi mano libre a mi boca y una lágrima se salió de su órbita, ¡maldita sea! Seguí viendo las imágenes, Tomás estaba totalmente extasiado, lo sabía por su gesto.

-¡______!- gritó una voz familiar cerca de mí, limpié las lágrimas que aún estaban en mi rostro y alcé la mirada, no quería verme débil.- ¿Qué tienes?- dijo cuándo me miró

Le extendí el teléfono y empezó a ver las imágenes.

-Amiga, perdón...

-Ese maldito las va a pagar, lo sospeché desde el principio Cynthia, lo sabía pero me encarceló.- otras lágrimas comenzaron a caer por todo mi rostro, las limpié bruscamente y miré fijamente al frente, Cynthia traía una botella de vodka en sus manos, la tomé y le di un trago realmente grande.

-¿Qué vas a hacer, guapa? No hagas cosas de las que te arrepentirás después.

-No haré nada, solo... iré a casa.

Tomé mis cosas y salí tambaleándome de la fiesta, caminé unas cuadras sin rumbo, me detuve en un poste y comencé a llorar incesantemente, me dolía, claro que me dolía, solo hace unas horas me había dicho que me amaba, que me extrañaba. ME AMABA, yo lo amaba y era lo suficientemente estúpida para no haberme dado cuenta del tipo de persona que era Tomás Campos.

Necesitaba más alcohol para mañana no recordar nada, pera que no me dolerá tanto cómo lo estaba haciendo en esos instantes... y momentáneamente recordé que en mi bolsa Cynthia había dejado una reserva de vodka, empecé a hurgar en mi bolsa hasta encontrar una botellita de cristal con un líquido transparente por dentro, la botella era nueva, comencé a tomar tanto que todo empezó a volverse borroso, entecerré mis ojos y pude ver una especie de auto justo frente a mí, pude reconocer su rostro, era Valentín, oh, mi querido Valentín.

-Hoy no es un día de suerte para nadie chiquilla.

No, no era Valentín, no era su voz suave y masculina.
Era Ignacio.

Sex Instructor | C.R.O | TERMINADA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora