Capítulo 08

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"Confianza es como poner una daga en la mano de alguien y colocar la punta sobre tu propio corazón"

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"Confianza es como poner una daga en la mano de alguien y colocar la punta sobre tu propio corazón".

—Defreds.

RAILANE VICINI

Parqueé el auto en un estacionamiento libre y pagué a alguien para que lo vigile mientras tomaba mi primera clase del día. Entré rápidamente al aula donde ya estaban los estudiantes esperando al maestro, ubiqué una silla vacía en el fondo de la tercera fila, fui hasta allá y tiré mi mochila al suelo, saqué mi catedra y un lapicero azul y lo puse sobre mi mesa. Saqué mi celular del primer bolsillo de la mochila y presioné el botón para encenderlo, pero éste inmediatamente se apagó porque estaba descargado:

—¡Rayos! —susurré para mí y busqué un enchufe en la pared más no encontré ninguno.

Esta universidad me sorprendía cada día con su estructura mal hecha, primero una puerta detrás de una tarima y ahora 4 paredes sin enchufes, valga la idiotez del arquitecto, si así pudiera llamarse.

—Buenos días Raily —habló alguien a mi lado derecho y volteé para ver de quien se trataba, Marcella. —Llegas y no saludas, que mala costumbre.

—Ni siquiera te vi —contesté rodando los ojos.

—No importa —contestó sin ganas y volvió a fijar la vista en su celular.

Que extraño, hoy no se veía con esa alegría y ese entusiasmo de siempre, pero al menos no me molestará hoy, tampoco le preguntaré que le pasa porque no me interesa en lo absoluto. Me senté derecha y recorrí todo el lugar para ver que a mi izquierda estaba aquel muchacho mirándome con desvelo, llevaba puesto un suéter morado con una bermuda jeans y unos converse negros. Su mirada intrusa me observó detenidamente, intenté dejar de verlo, pero había algo de él que me atraía demasiado, al mirarlo más de cerca pude ver lo perfecta que estaba su barba y eso me encantó, los hombres con barba causaban cierta excitación en mí, de igual forma su cabello parecía estar recortado recientemente y estaba peinado hacia atrás:

—¿Ves que soy lo más hermoso que tus ojos habían visto? —habló sonriendo de lado.

—Sí, hasta que hablaste y sandeces salió por tu boca —contesté y luego rodé los ojos para mirar al frente.

Vi cómo se giró quedando frente a mí y luego puso sus codos encima de sus rodillas para apoyar su cabeza en sus muñecas y mirarme:

—Ezra Lombardi —habló luego de remojar sus labios.

La gente anda muy equivocada creyendo que quiero tener amigos, primero Marcella y ahora este.

—¿Y a mí que me importa? —cuestioné con ligereza girando mi cabeza para verlo.

—¡Uff! —contestó frunciendo su ceño y arrugando su nariz. —Te falta un poquito más de educación, bombón.

Lo miré con tanta frialdad y repudio que si alguien en la vida me mirase así automáticamente le daría dos balazos. ¿Bombón? ¿En serio? Que atrevido.

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora