Capítulo 06

430 41 7
                                        

"No fue la valentía, fue el haberlo perdido todo, el ya no tener miedo a nada, los que nos hizo imparables"

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

"No fue la valentía, fue el haberlo perdido todo, el ya no tener miedo a nada, los que nos hizo imparables".

Loreto Sesma.

RAILANE VICINI.

—Ten buen día tesoro —dijo papá besando mi frente.

—Tú también —contesté sonriendo luego de acariciar su mejilla.

—Cuídate mucho.

Salí del auto y caminé hasta unos bancos cercanos que estaban vacíos porque aún faltaban diez minutos para mi primera clase del día. Me detuve a observar el lugar y las personas que transitaban de un lado a otro. Saqué de mi mochila un cigarro el cual llevé a mi boca y lo encendí, inmediatamente le di una larga calada y segundos después dejé salir todo el humo que yacía en mis pulmones.

—¡Boo! —escuché en mi oído izquierdo, y rápidamente me giré poniéndome de pie y lanzando un puñetazo a cualquiera que haya hecho tal cosa.

Aclaré mi vista al ver como la cabeza de la muchacha se movió de golpe para atrás llevando sus manos a su nariz. Ella me miró y luego vio sus manos las cuales estaban llenas de sangre. Mi lado humano sintió un mínimo de compasión por ella, pero mi lado inhumano me obligó a sentarme para continuar fumando.

Ella le dio la vuelta al banco y se sentó frente a mí sacando de su mochila una toalla para limpiar su sangre:

—¿Estás demente? —cuestioné sosteniendo el cigarro en medio de dos de mis dedos.

—¿Perdón? La demente eres tú que anda golpeando sin fijarse a quien —chilló.

—Me estás haciendo perder la paciencia, Marcella.

—¡Cálmate mujer! —exclamó alzando sus manos.

—¡Pues deja de joderme! —grité señalándola.

—Discúlpate al menos —dijo y solté una carcajada.

—Uno se disculpa cuando está arrepentido de algo, yo disfruté golpearte.

Tomé mi mochila y me puse de pie para después caminar dentro de la universidad, la gente me miraba extraño quizás sea por mi cara de enojo o por lo que recientemente había pasado con Marcella. Sin darle importancia subí al ascensor, presioné el botón #2 y la vi correr hacia mí, pulsé el botón repetidas veces para que las puertas se cierren, pero ella fue más rápida y logró entrar:

—Nos toca la primera clase juntas —comentó y yo no respondí, ni siquiera se lo pregunté.

Mis labios formaban una línea recta y mis cejas estaban fruncidas. Me quedé mirando las puertas del ascensor mientras respiraba despacio para tratar de permanecer tranquila:

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora