Capítulo 36

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"Y así es la vida, en un segundo estás en la cima, y en el otro en plena caída"

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"Y así es la vida, en un segundo estás en la cima, y en el otro en plena caída".


MARCELLA GIL

Luego de ducharme me vestí y tomé mis medicamentos los cuales tenía bien escondidos. Seguido de eso fui al enorme clóset donde escogí una corta falda jeans con una blusa negra y unas botas del mismo color, me laceé el pelo y después pasé por mis labios un labial rojo.

Al terminar, salí de la habitación y en ese momento me encontré con Evellyn y el escolta que siempre la cuidaba, Killer, quien secretamente era su amante y uno de los hombres que don Vicini había comprado para que sea de sus hombres. Hace ya unos días vine a vivir con Quintanilla donde he creado una amistad con Evellyn, le tenía mucho respeto por el hecho de que al ella estar pasando por lo mismo que pasó mi madre eso me hacía tener mucha empatía con ella, pero solo hablábamos cuando Quintanilla no estaba en casa. La mitad de los escoltas de él, más novatos que expertos, ya se han comprado para el ataque hacia este mismo, no fue nada difícil convencerlos, pero inmediatamente escucharon la cantidad de dinero que ganaran aceptaron, sin duda, el dinero todo lo compra.

Quintanilla por otra parte se ha ido levantando poco a poco y muy rápido en el negocio a pesar de haber perdido la mercancía que iba rumbo a Afganistán, ha obtenido más toneladas de droga y ahora tiene pensado hacer negocios con un cartel de Etiopía, pero Railane está pensando darle otro golpe y hacer que vuelva a perder ese negocio delatándolo con la policía, esas informaciones las tenemos gracias a las cámaras y micrófonos porque él aun no tenía la confianza para decirme absolutamente nada de sus negocios.

—Que guapa —susurró Evellyn mirándome de arriba abajo y le sonreí.

—Muchas gracias.

Ella abrió su boca para decir algo más, pero en ese momento apareció Quintanilla al final del pasillo, tenía uno de sus acostumbrados vaqueros con una camisa mangas largas azul:

—¿Qué hacen ustedes aquí? —cuestionó con las manos en su cintura y caminó hacia nosotros.

—Acabo de salir de cambiarme y me encuentro con... —miré de arriba abajo a Evellyn—, con ella.

—¿Qué hacen aquí, Killer? —cuestionó y pasó su mano por mi cintura.

—La señora quería venir por ropa —respondió el escolta.

Quintanilla fingió sonreír y luego me miró:

—Princesita ¿Nos das un minuto, por favor?

—Claro que sí, papi.

Caminé hasta el final del pasillo y me quedé parada allí para escuchar lo que sea que Quintanilla vaya a decir, puse mis manos sobre la pared y saqué la cabeza solo un poco para que no se de cuenta de que estoy escuchando:

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora