Capítulo 18

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"No existe aflicción mayor que cuando en tiempos de miseria recordamos cuando éramos felices"

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"No existe aflicción mayor que cuando en tiempos de miseria recordamos cuando éramos felices".

—Dante Alighieri.

RAILANE VICINI

Mientras Marcella hacía las poses pedidas por la proxeneta yo estaba con la vista fija en mi celular hablando con Ezra.

La terraza extraña tu frío mi querida iceberg.

No soy tu querida en nada y tendré que pensar quién es que me extraña en verdad, si tú o la terraza.

¿Qué te parece si nos vemos hoy? Avísale a Marcella.

Tengo cosas que hacer.

No pongas excusas bombón, sé que tú también mueres por verme.

Iluso.

Solté mi celular y presté atención a Marcella la cual tenía un bikini color neón, su corto pelo chocolatoso estaba lleno de ondas y tenía unos tacones grises. Estaba de espalda mirando al suelo por encima de su hombro y el fotógrafo captó la pose. ¡Dios mío! Cuanto envidio el cuerpo de esa mujer, pechos grandes y firmes, unas piernas largas y abundantes, un abdomen mortal y unos glúteos sensacionales.

—¿Te gusta lo que ves? —dijo ella burlándose y yo asentí riendo.

—Mucho —contesté.

—Por perezosa no lo tienes así.

—No tengo tiempo para eso —dije poniéndome de pie para acercarme al fotógrafo.

Mi padre en conjunto con mi tía entró al lobby y pidieron ver las fotos, me acerqué para verlas también y estaban espectacular. Si Marcella no servía para abogada, que es lo que estudiamos en la universidad, serviría para modelo. La miré y su cara daba a demostrar lo nerviosa que estaba, esperaba que la elogien ya que se ha esforzado demasiado para este trabajo:

—Quedaste muy hermosa mi niña —dijo mi tía sonriendo mientras se acercaba a ella para besarle la frente.

—Gracias —susurró Marcella sonrojada.

Pareciera como si se conocen de años por esa confianza que mi tía le tiene. Quizás sea porque según ella Marcella es buena muchacha y mi tía jura que nos convertiremos en grandes amigas. Claro. Las miré con el ceño fruncido y luego volví a mirar a papá que sacó de su billetera un ID para dárselo a Marcella:

—Irenne Alcalá, 25 años, uruguaya. Es tu nuevo nombre, sabemos que desde que estés en la villa de Quintanilla, él te mandará a investigar —explicó—, Avery —dijo refiriéndose a mi tía. —Te dará un pequeño manual, es corto, unas dos hojas, narrando una historia ficticia que será tu biografía, léela y apréndetela, te felicito por tu gran avance y mientras terminas tus entrenamientos y clases de taekwondo la proxeneta irá hablando con Quintanilla.

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora