Capítulo 42

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"Las lágrimas son palabras que la boca no puede decir ni el corazón puede soportar"

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"Las lágrimas son palabras que la boca no puede decir ni el corazón puede soportar".

RAILANE VICINI.

Llega una etapa en la vida, adolescencia, en la que comienzas a experimentar cientos de cosas nuevas, ya sean buenas o malas, conoces muchas personas y en casi todas confías  pero lo lamentable del caso no es eso, lo lamentable de todo eso es cuando alguien en quien confiaste tus secretos, alguien por quien metías las manos en el fuego, alguien al cual le fuiste fiel todo el tiempo, te falla, sin motivo alguno, simplemente te falló porque le plació, pero no tan solo es eso que te duele, no. Duele cuando personas cercanas a ti quisieron abrirte los ojos, hacerte ver a que clase de personas le brindabas tu confianza pero tú y tu inocencia se negaban rotundamente a creer que dicha persona pueda fallarte, hasta que lo ves con tus propios ojos y lo palpas con tus propias manos.

Es horrible la sensación que experimentas cuando pasas por tal situación y por más que quieras una explicación, un ¿Porqué?, es imposible porque nadie te explicará nada. Sentía tanta rabia. La gente solía ser tan testaruda por naturaleza.

¿Por qué traicionas a alguien que aprendió a confiar cuando te conoció? ¿Por qué? ¿No pasa por tu mente que al traicionarlo esa persona se cohibirá empedernidamente de no volver a confiar y será más aislado que antes?

Pensar en que había vuelto a equivocarme cuando decidí enamorarme de Ezra, o Jowed, como sea que se llame, me irritaba de una manera tan grande que juraba no volver a poner mi vista en ningún hombre. Es increíble ver cómo la gente desbarata con sus actos lo que dice con su boca. Recordé sus palabras aquel día cuando decidió traerme a casa. La gente nunca va a dejar de ser tan habladora.

Subimos todos al auto y Marck condujo al cementerio, donde enterraríamos a Marcella. Creo que nunca me había sentido tan mal como me sentía ahora, dolida, traicionada y burlada. Marcella murió, Ezra me falló y Quintanilla se escapó. Sí, otra vez. Bajé mi cabeza por lo mucho que me dolía, eran demasiados sentimientos.

Mi tía se dio cuenta de ello y acarició mi espalda, sabía que si me abrazaba me rompería a llorar sin importar quien me viese y por tal cosa levanté la cabeza, pero ya los recuerdos habían provocado en mis ojos dos grandes nubes de agua salada.

—Ahora estará con su mamá, como siempre quiso...

La miré confundida y fruncí el ceño, ¿cómo ella sabía eso?

—Yo ya la conocía de antes —dijo y me quedé en la misma posición sin dejar de mirarla. —Antes de que comencemos el plan esme tuve una amiga que había muerto hace meses, la única que tuve...

—Esas no son mis amigas, sabes que la única amiga que tuve murió hace meses —aseguró y besó mi frente.

Sentí un agudo dolor en mi pecho y llevé mi mano allí para acariciarlo, y en ese momento las lágrimas comenzaron a salir, siempre tuve el presentimiento de que se conocían por la manera en que se trataban y como se miraban.

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora