Capítulo 14

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"Que alguien conozca tus debilidades y no se aproveche de ella, es uno de los actos más hermosos que conozco"

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"Que alguien conozca tus debilidades y no se aproveche de ella, es uno de los actos más hermosos que conozco".

Elena Poe.

RAILANE VICINI

Una semana después.

—Pueden irse, anden con cuidado —dijo papá y mi tía nos guiñó un ojo.

Caminamos en dirección al auto y luego nos subimos. Lo encendí y conduje hasta el centro comercial más cercano. Había pasado una semana luego de aquel enfrentamiento con Marcella dónde papá la había perdonado. Luego de ahí ha ido mejorando nuestra convivencia, duré varios días muy enojada con ella, pero era obligatorio hablarle porque la veía todos los días, aparte de que papá y mi tía habían hablado mucho conmigo para que olvidara eso porque ella era la pieza principal en esta misión y no tuve de otra, lo único que me importaba de ella era que hiciera el trabajo y si para eso tengo que soportarla todo este tiempo, es pan comido.

—¿Te incómoda? —le pregunté deteniéndome en el semáforo.

—No, se siente bien —contestó asintiendo.

Giré en U y Marcella comenzó a hablar, al parecer ya mi tía había comenzado a comunicarse con ella. Papá encontró unos micrófonos que tenía guardado hace tiempo, funcionaban, pero él quería probar si la señal de estos era buena por lo que decidió colocárselo a Marcella y nos mandó al centro comercial para ver que tal su veracidad.

La última mencionada había avanzado mucho en el poco tiempo que tenemos con el plan, los colegas de papá que nos dieron la dirección de Quintanilla le pagaron una muy grande suma de dinero —enviado por papá— a uno de los escoltas de Quintanilla para que les diera los planos de la villa donde este residía y ya estamos planeando como sorprenderlo sin que se de cuenta, la villa era inmensa según los planos y tenía muchos pasadizos secretos.

Esbocé una sonrisa al saber que estaba cerca de atrapar a esa escoria al cual le estaba yendo muy mal con sus negocios, papá se estaba robando a todos sus socios y era increíble la manera en la que sus escoltas y personas allegadas a él se dejaban comprar por cualquier cantidad de dinero. La clave es el dinero, eso tiene a la gente cegada. Por tal razón me mantenía muy atenta ya que, así como le pagamos a gente de Quintanilla para que nos suministren información, así también él puede hacer lo mismo y no podíamos darnos el lujo de echar todo a perder por un sapo.

Minutos después ya estábamos caminando por el centro comercial mientras que mi padre hablaba con Marcella por el micrófono, cuando ya terminaron de hablar fuimos a por malteadas de vainilla donde descubrí que era su favorita también.

NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora