Capítulo 41

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"No critiques lo que no te tocó vivir ni sentir"

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"No critiques lo que no te tocó vivir ni sentir"

EZRA LOMBARDI:

—Sabemos por fuentes infiltradas que hoy a las seis de la mañana el cartel de las Serpientes irá a por Quintanilla, este es nuestro mejor momento para matar a dos pájaros de un tiro, los quiero a todos aquí a las 3 de la mañana, preparados como desde un tiempo lo hemos estado —ordenó el jefe mientras nos miraba a todos—. Se pueden retirar —ordenó.

Tomé mi arma y salí de la comisaria para ir a los estacionamientos, subí a mi auto y una vez encerrado allí dentro recosté mi cabeza del sillón. Me veo entre la espada y la pared, entre mis sentimientos y el puesto de trabajo por el cual me he esforzado tanto.

Cuando todo esto comenzó recuerdo que me habían encargado a mí como agente infiltrado para ganarme la confianza de Railane, enamorarla y volverla mi pareja con el fin de que ella me diga a lo que realmente se dedica su padre y por ende dar con él para apresarlo, pero el plan se fue a la borda cuando comencé a tratar con ella y me di cuenta de que no es una estúpida, sabe demasiado y aparte había crecido creando un blindaje de frialdad y aislamiento que no le permitía tener contacto con todo el mundo, por eso en el primer instante que traté con ella me di cuenta de que el plan de enamorarla no iba a resultar, más bien terminé enamorándome yo.

Todo iba a la perfección, no sé en qué momento caí en sus redes. Todo cambió luego de que le coloqué el micrófono a Marcella en su bolso porque tenía el presentimiento de que ellas trabajaban juntas lo cual terminó siendo cierto. Cuando al fin la convencí de que sea mi novia se lo hice saber a mi jefe de inmediato y ya no había vuelta atrás, tenía que seguir soportando mis verdaderos sentimientos por un estúpido puesto de trabajo, pero cuando mamá me contó que alguien la ayudaría a salir de ahí automáticamente supe que me tenía que cambiar de bando, alguien iba a sacar a mi madre del tormento en que vivía lo cual yo no he podido hacer en años, pero una vez Railane se entere de mi verdadera personalidad me va a matar.

Encendí el auto y conduje a casa donde me coloqué mi chaleco antibalas y otra arma más, no tenía tiempo para nada y en lo único que pensaba era en llamar a Railane para advertirle que la DEA iba para allá, la llamé un sin número de veces, pero su teléfono se encontraba apagado, no tuve más remedio que ir personalmente. Miré la hora en mi reloj que marcaban más de la media noche, tenía tiempo, tardaba una hora y media para llegar a la villa de Quintanilla por lo que me propse a ir hasta allá.

 Miré la hora en mi reloj que marcaban más de la media noche, tenía tiempo, tardaba una hora y media para llegar a la villa de Quintanilla por lo que me propse a ir hasta allá

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NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora