Capítulo 30

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"En esta vida no hay nada como un buen amigo, nunca desaproveches la oportunidad de tener uno"

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"En esta vida no hay nada como un buen amigo, nunca desaproveches la oportunidad de tener uno".


RAILANE VINICI.
Dos días después:

—¡Quintanilla te ha pedido de nuevo! —exclamé sentándome frente a Marcella.

—¿Qué? ¿Tan rápido? —cuestionó ella cerrando sus libros.

—¿Quién es Quintanilla? —escuché detrás de mí y rápidamente me di la vuelta para ver a Ezra parado detrás de mí.

Me permití observarlo unos segundos y llevaba unas gafas oscuras que me hizo recordar aquella vez del moretón en su ojo, una remera negra y una bermuda amarilla:

—Cosas de chicas —respondió Marcella rodando los ojos.

—¿Por qué Quintanilla te pide? No entendí —volvió a decir.

—¿Y a quien le importa si entendiste o no? No te importa lo que Marcella y yo hablemos—, contesté tratando de sonar lo menos irritada.

—¿Qué te pasó en el labio? —cuestionó Marcella y llevé mis ojos hacia su boca.

Llevé mi vista hacia estos los cuales aún estaban un poco hinchado y tenía un pequeño rasguño muy rojo que a leguas se notaba. Ezra me miró por encima de las gafas y yo volteé la mirada aguantando la risa:

—Ya veo —contestó Marcella sonriendo con picardía.

—No viniste ayer ¿Por qué? —dijo Ezra rascando su nuca.

—Tenía un asunto que atender —respondió ella de lo más normal.

—Perfecto —habló Ezra y luego me miró—. Me has estado mintiendo todo este tiempo —dijo entrelazando sus dedos clavando su mirada en mí.

Miré a Marcella de reojo y luego volteé a verlo confundida:

—¿De qué hablas? —cuestioné arrugando mi frente.

—Ayer fui a dejarte flores por cuarta vez al departamento donde supuestamente vives — explicó sin dejar de verme fijamente—. ¿Y sabes qué? Por cuarta vez el recepcionista dijo que ahí no vivía ninguna Railane Vicini.

—Me mudé —mentí rápidamente sintiendo mis manos sudar.

—Y no solo eso, sino que ahí nunca había vivido ninguna Railane.

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