Durante años creí que estaba muerta, mi niña interna la que se encargaba de hacerme amar y buscarle el lado bueno a las cosas, la había asesinado. Pensé que no quedaba ni el mínimo rastro de ella, pero cuando te conocí, entendí que sólo dormía.
Me e...
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"Aprendí a identificar el amor falso de los verdaderos por sus frutos, humildad y lo libre que eran los deseos mundanos".
—Santosh Avvannavar.
RAILANE VICINI
Primero me puse el chaleco antibalas y luego procedí en ponerme unos jeans con unas botas largas negras, una blusa color beige con un jersey de cuero y por último me coloqué unos guantes. Sequé mi pelo el cual había lavado y lo ate a un moño no tan perfeccionado, en ese momento entró mi tía la cual estaba vestida de la misma manera que yo, pero su jersey era blanco:
—Vámonos —ordenó y asentí.
Me eché un último vistazo en el espejo y luego salí de mi habitación, bajé las escaleras hasta llegar a la cocina donde estaba mi padre, mi tía y unos 12 escoltas reunidos. Sobre la isla habían armas de todo tipo, desde armas cortas hasta armas largas y en el centro de ésta se encontraba papá con un plano abierto mientras los escoltas veían y escuchaban atentamente lo que él decía:
—Ustedes 3 estarán en la parte de atrás junto con dos escoltas de los que hemos comprado —dijo señalando a Marck, a Zein y a Adam, nuestros escoltas. —Ustedes 4 estarán en la parte de los lados y los demás al frente, Avery, Railane y yo entraremos a la casa —explicó cerrando los planos. —Como saben; parte de los escoltas de Quintanilla son de nuestro bando por lo que se nos hará más fácil su captura, es ahora o nunca; otra cosa que deben tener claro, deben velar más por la seguridad de mi hija que por las de ustedes mismos, muchos perderán su vida y otros saldrán heridos, pero mi hija debe permanecer intacta ¿Les queda claro?
—Sí señor —dijeron al unísono.
—Bien, ya sabemos el plan de memoria así que cada uno tome su arma y vamos a trabajar.
Me acerqué a la isla y tomé una Walther p99, me aseguré de que el cargador este lleno y la coloqué en mi espalda dentro de mi jean, también escogí una HK P30 y la puse en la funda que tenía amarrada en la cintura. Papá insistió en que llevara otra arma en la tobillera y le obedecí tomando una Colt 25.
Cuando todos estuvimos listos abordamos los autos y emprendimos el camino hacia donde Quintanilla, papá se había subido en el asiento del copiloto mientras Marck conducía a lo que mi tía y yo estábamos en los asientos de atrás. La madrugada estaba muy fría y tenebrosa, esta vez el cielo no estaba estrellado, ni había luna, solo estaba muy oscuro.
En ese momento llegó un mensaje a mi celular y lo saqué del bolsillo de mi jersey:
—Sabes que no se puede traer celulares para estos tipos de misiones Rai —reclamó mi tía en susurro.
—Olvidé dejarlo, lo voy a apagar —contesté sin mirarla.
Desbloqueé el celular y vi que el mensaje era de un número desconocido, pero automáticamente deduje que podría ser de Marcella porque siempre se comunica con nosotros con SIM desechables: