12 de agosto 2013
—No estás obsesionado. Estás proyectando.
—¿Proyectando?— Mark elevó la mirada. Inseguro, miró a los ojos a su psicoterapeuta, la doctora Regan, que estaba sentada al otro extremo de la habitación.
—Es un mecanismo de defensa habitual— dijo esta. El tono de su voz estaba desprovisto de emociones, como siempre. Era el equivalente humano de una máquina de sonido ambiental. Pero Mark no pudo evitar moverse, incómodo, mientras la escuchaba. La terapeuta estaba sentada en un puf de poca altura, con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos, y se esforzaba por mantener una actitud profesional. Por lo general solo recibía a sus pacientes en el consultorio, pero en el caso de Mark hacía una excepción.
La mirada del chico resbaló hasta las medias de la mujer de más edad, arrugadas en torno a las rodillas, y no pudo evitar admirarla a su pesar. Se necesitaba fortaleza de ánimo para hacer frente al calor veraniego con las piernas embutidas en nailon. El propio Mark se había puesto una camiseta holgada y unos pantalones cortos y ligeros.
—Proyección— decía la doctora Regan —Utilizamos ese término para referirnos a los casos en los que un individuo atribuye a otra persona sus propios pensamientos y sentimientos. En tu caso, a una celebridad.
—Pero si no conozco de nada a Jackson Wang. Jamás he estado en uno de sus conciertos.
La doctora Regan tomó el diario en el que su paciente registraba sus pensamientos y fue al comienzo. No comentó nada de los dibujos que había sobre la cubierta: unos corazones apiñados, unas criaturas de los bosques, caras humanas sin ojos.
«Olvídate de la proyección», pensó Mark, y arrugó la nariz. Probablemente habrían tenido que hablar de que el chico no soportaba ver sus propios dibujitos.
La psicoterapeuta señaló una de las primeras entradas del diario.
—Háblame de esto. ¿Cómo es que te llamó la atención hasta el punto de escribir sobre él?
—¿Sobre Jackson?— Tomó el diario encuadernado en espiral y sus ojos recorrieron la página —Creo que estaba leyendo una página web sobre celebridades. Lo habían encontrado por Nueva York con una actriz. Y se imaginaron que salía con ella, por supuesto.
—Pero no fue eso lo que escribiste.
—Pues claro que no. ¿Ha visto usted esa página? Es como un fan fiction, pero menos creíble.
La doctora Regan alzó una sola ceja, lo más parecido a una expresión facial que era capaz de hacer. Se ajustó las gafas sobre la nariz.
—Explícame lo que escribiste.
Mark recogió las rodillas contra el pecho. Sintió una vaga incomodidad al recordar que las imágenes grabadas por los paparazzi lo habían fascinado. Jackson y la muchacha... No parecía que el chico saliera con ella. En absoluto. En el vídeo se veía que caminaba enérgicamente y que echaba una rápida mirada a su espalda al acelerar. Entonces la cámara se aproximaba.
Sus ojos penetrantes parecían mirar desde la pantalla. Y su rostro...
—No tenía aspecto de un chico que está feliz porque empieza a salir con alguien— le dijo a la terapeuta —A mí, por lo menos, no me lo pareció.
—¿Y qué te pareció?
Mark cerró los ojos.
—Que estaba aterrorizado.
—Bien, Mark.— La doctora. Regan asintió con la cabeza en señal de aprobación —¿Y qué piensas que implica eso acerca de tu propia situación?
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I'm your biggest fan [Markson]
Fiksi PenggemarJackson está descubriendo el lado amargo de la fama: las exigencias de la discográfica, la persecución de la prensa, la presión de las redes sociales. Harto de los admiradores que lo acorralan, decide utilizar un perfil falso para boicotear a sus fa...
![I'm your biggest fan [Markson]](https://img.wattpad.com/cover/232427703-64-k56282.jpg)