AL DESCUBIERTO

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-Muy bien, muchas gracias. Toma diez.

¿Olga? Jackson no estaba seguro. Era el cuarto día de grabación y aún no se había aprendido sus nombres. Y se había quedado con la impresión de que los cámaras tampoco lo conseguían. Quizá el director tendría que haberlo pensado antes de meter a un par de gemelas como protagonistas del nuevo vídeo musical.

«Vídeo musical», pensaba Jackson con una lúgubre sonrisa. Vaya chiste.

Desde que las clasificaciones de Billboard habían empezado a tener en cuenta las visitas en YouTube, el negocio del vídeo había dado un giro muy feo.
Habrían tenido que dejar de disimular y llamar a las cosas por su nombre: pornografía descafeinada. Una carrera por ver quién podía enseñar más carne sin que le censuraran el trabajo.

Jackson se echó una bata sobre los hombros y se frotó la cara con una toalla. Los de maquillaje tendrían que hacerle algunos retoques antes de que volviera a desnudarse para la escena siguiente. Pero eso podía esperar. En aquel instante necesitaba privacidad.

Jackson echó una mirada a su espalda para asegurarse de que nadie lo siguiera hasta el remolque. Entonces sacó el móvil con impaciencia. Había enviado la selfie antes de empezar a rodar, pero no había tenido ni un instante para ver si había recibido respuestas.

Jackson Wang @JacksonWang852

¡Día de selfie! Tuitéame una selfie desde el lugar exacto donde estés ahora y quizá la utilizaremos en el nuevo #VideoMusical

No le cabía ninguna duda: era uno de los trucos más inteligentes que había puesto en práctica con su cuenta en Twitter. Tenía que buscarse algo de interés para aquel día... algo que lo distrajera de la fealdad del concierto de la noche anterior. La respuesta le llegó aquella misma mañana, mientras estaba sentado con los ojos puestos en la selfie y se estrujaba los sesos para escribir el texto que la acompañaría. Llevaba semanas preguntándose por el aspecto de Mark. No se atrevía a pedirle una foto. Pero aquello era perfecto.
Seguro que mandaría una. Ya no se trataba de un desconocido que se presentaba por internet y quería ver cómo era. Se lo pedía su ídolo. Su obsesión. Su amor verdadero: Jackson Wang.
¿Lo habría visto? Pasó de largo a las contestaciones. La respuesta había sido abrumadora, por supuesto. La lista de notificaciones estaba repleta de fotografías de adolescentes que ponían caras frente al móvil: Caritas besuconas. Morritos.
¡Ah, mira esa!
Había una que se había hecho un GIF de sí misma perreando.
Las fue pasando. Había un solo nombre de usuario que le interesara. ¿Dónde estaba? ¿Mark no había mandado foto?

No tenía tiempo para verlas todas. Introdujo el usuario de Mark para abrir su perfil. Y allí estaba, al inicio de sus tuits más recientes:

Mark T @MarkAmaAJackson

@JacksonWang852 Besos de una cosita linda. ¡Me alegro de que estés bien!

Jackson se mordió el labio e hizo clic para expandir la foto

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Jackson se mordió el labio e hizo clic para expandir la foto. No pudo evitar la carcajada al verlo. Había colgado un póster de Jackson Wang sin camiseta. Lo único que se veía del chico en la foto eran sus pies, en unas caras de conejo.
Jackson negó con la cabeza.
¡Qué frustración! No se veía nada.
¡Qué diablos, si ni siquiera se veía lo grandes que eran sus pies!
Sin embargo, no pudo borrar la sonrisa que le había asomado a la cara.
En cualquier caso, el chico era muy lindo, ¿no? Sin necesidad de verle la cara, lo había hecho sonreír. Probablemente era su primera sonrisa en todo el día.

I'm your biggest fan [Markson]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora