16. Una promesa vigente.

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Mi corazón estaba palpitando rápido, creí que en cualquier momento se me iba a salir el órgano del cuerpo y moriría

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Mi corazón estaba palpitando rápido, creí que en cualquier momento se me iba a salir el órgano del cuerpo y moriría. Si, tal vez sea una exageración, pero no podía decir o pensar en otra cosa cuando Jordan estaba besándome con tanta intensidad.

Una de sus manos estaba enredada en mi cabello, mientras que la otra sostenía mi cintura con firmeza, pegándome a su cuerpo, haciéndome sentir su dureza contra mi vientre. Yo por mi parte, no sabía dónde poner mis manos, mis dedos en un segundo estaban en su cabello, mientras que en otro estaban acariciando sus mejillas. O simplemente, estaban apretando el cuero de su chaqueta negra.

Su lengua jugaba con la mía en un beso lento, lleno de deseo y hasta cierto punto; de tensión. Su mano subía y bajaba por mi espalda, deteniéndose en el vértice de mi trasero y por debajo de mi blusa.

—Jordan...—aproveché los dos segundos que me dio para respirar, mientras que sus labios recorrían mi mandíbula—. Jordan...

—¿Mmh? —exasperado, tomó mi rostro entre sus dos manos y me estrelló contra su boca nuevamente.

Tuve que ponerme de puntillas para poder corresponder a su asalto y sostenerme de su cuello para no caer al suelo, sus manos bajaron con lentitud hasta posarse sobre mi trasero y lo apretó con fuerza, ocasionando que soltara una risa en medio de nuestro beso. Sentí su sonrisa sobre mis labios y no pude retener un suspiro.

—Estamos en la calle —lo reprendí, él se encogió de hombros con inocencia.

—No es como si me importara mucho lo que piense la gente —Entrecerré mis ojos en su dirección y él bajo su rostro hasta besar mis labios castamente—. Podría besarte todo el día, y, aun así, no tendría suficiente.

Podría decir que mi corazón no se aceleró, pero sería una total mentira.

—Tengo que ir a trabajar, pero si sigues besándome llegaré tarde —dije, aplacando el latir desbocado de mi corazón.

—Te dije que podía llevarte directamente a la cafetería —dijo cerrando sus puños detrás de mi espalda, teniéndome pegada firmemente a su pecho.

—Tengo que buscar unas cosas para llevarlas al trabajo —cerré los ojos cuando sus labios acariciaron mi barbilla—. Jordan, por favor...

—No puedo resistirme a ti, tomate —negué riendo, desde hace varios días ha estado llamándome de ese modo. Según él, cuando me sonrojo podría pasar por un tomate. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y escondí mi rostro en el mismo lugar, inspirando su aroma tan masculino por la nariz. Sus manos seguían ancladas en mi trasero, pero su respiración en mi mejilla me tenía algo desconcertada, me sentía mareada—. Papá quiere conocerte.

—¿En serio? —su cuerpo comenzó a balancearse de adelante hacia atrás casi imperceptiblemente.

—Sí —besó mi sien, fue inevitable dejar salir un suspiro—. Quiere conocerte oficialmente como mi novia, o no sé realmente que fue lo que me dijo —solté una pequeña sonrisa, apretándome más contra su cuerpo.

Una bestia bajo la tormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora