Capítulo Dieciocho ||A embriagarnos||

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Leyla

Continuó caminando hacia su siguiente clase.

En los pasillos de la Academia los estudiantes pasaban junto a ella con una ligera distancia que pasaría desapercibido por cualquier ser, excepto para ella. No era nuevo ni algo que le molestara, pero eso le dificultaba su tarea de investigar al posible infiltrado.

Soltó un pequeño suspiro.

¿Cómo haré para interrogar a los sospechosos si nunca he hablado con ellos? Pensó con pesar. En una situación como esta anhelaba ser tan sociable como Josh, pero no podía contar con él. Uno, porque apenas habían hablado. Dos, no podía confiar en nadie. Era una misión solitaria y compleja para alguien con las habilidades sociales que tenía ella.

Entró al salón de clases y se sentó cerca de la salida como siempre. Le tocaba latín con la profesora Angélica, una cazadora de cabello blanco en punta y de estilo punk. Muchos decían que era la versión femenina de Josh, y Leyla les hallaba la razón.

No se sabía mucho de esa mujer, sólo que junto al profesor Lionheart fueron entrenados por una tribu del mundo de Sickaena y una vez acabó la guerra el director Collins les pagó los estudios para ser profesores y luego los contrató en la Academia. La información que manejaba Leyla era que alguien de confianza y que estuvo en la guerra junto a su tío los recomendó. Ella sospechaba que esa persona era el líder de la tribu que los entrenó, aunque no podía asegurarlo, porque su tío no hablaba de eso y entrar a su mente era un suicidio mental, además, todos los cazadores fueron entrenados para que ningún telépata entrara a sus mentes sin su autorización.

⎯⎯ Hola.

Leyla giró a su derecha desinteresadamente, porque odiaba que la molestaran mientras divagaba, y se encontró con los ojos grises del chico de la misión; Nathan. Leyla nunca se olvidaba de un nombre ni de un rostro.

⎯⎯ Hola.

Podía preguntarle por qué le interesaba  que ella fuese a lo que Jared tenía planeado. Odiaba permanecer con la intriga, pero, considerando su nula capacidad para mantener una conversación, prefirió incursionar en la mente del chico.

Nada. Su mente estaba sellada. Intentó entrar nuevamente, pero las murallas que tenía la hacían impenetrable. Eso la sorprendió y le dejó un sabor amargo en la boca. Era imposible que un simple terrano tuviese la capacidad de crear semejantes barreras, aunque fuera por genética. Comenzó a sospechar inmediatamente de él. Primero su repentino interés hacia ella y luego esto. Sólo podía lograr semejantes barreras de dos formas, un control impresionante de su mente lo cual requiere de entrenamiento, o por sus poderes. Leyla no conocía sus poderes.

Escaneó rápidamente al chico. Toda su corporalidad se mostraba abierta. No había hostilidad ni temor. Podía usar esa aparente amabilidad a su favor.

⎯⎯ Nathan, ¿cierto? ⎯⎯ preguntó sin ningún cambio en su semblante serio, aunque para sus adentros sentía que sonreía con sutileza ⎯⎯ No sé si te acuerdas de mi nombre, soy Leyla.

Mentira, claro que sabía que se acordaba de su nombre.

⎯⎯ Sí me acuerdo de tu nombre, ¿cómo me voy a olvidar del nombre de la persona que me atajó en plena caída? ⎯⎯ el chico le regaló una encantadora sonrisa al final.

Vaya, si que es atractivo, reconoció Leyla para sus adentros. Definitivamente Claire tenía buen gusto.

⎯⎯ Cierto que te atrapé.

Luz de Luna [Virtus Lapidi #1] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora