Capítulo Veintiuno ||Castigo||

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Claire

Sostenía la mano de su mejor amiga sin dejar de pedirle a Dios que su poder fuera lo suficientemente fuerte como para sanarla de sus heridas. La mente de la descendiente de la luz se encontraba nublada y no le dejaba ver lo que estaba a su alrededor, ni mucho menos que había curado a Katherinne Pettyfer hace bastante tiempo.

Los pensamientos de Claire giraban alrededor de una sola pregunta: ¿por qué su amiga no despertaba? Llegaron hace casi media hora y ella aún no abría los ojos. Parecía dormir profundamente.

Miró a Leyla que se encontraba en la camilla de enfrente escuchando las indicaciones del ayudante de la maestra GreenHeart. La ira que sentía en su interior llegó hasta sus ojos y no se molestó en ocultarlo. Todo esto era culpa de Leyla, pensaba. En cuanto esas palabras cruzaron por su mente la azabache alzó la mirada y la miró directamente a los ojos. Eso la enfureció aún más. Quería gritarle, dejarle en claro el monstruo que era, pero se mantuvo callada. Esas cosas jamás las diría en alto, ni siquiera a su peor enemiga.

Leyla suspiró y dejó de mirarla. Claire no entendía las repentinas morisquetas o acciones que hacía e impulsaban a Leyla, aunque tampoco le interesaba saber: nada que proviniera o tuviera relación con esa chica era bueno. El estado de su amiga lo comprobaba.

⎯⎯¿Entonces ya me puedo ir? ⎯⎯habló Leyla, cortando la explicación del ayudante de la maestra GreenHeart.

⎯⎯¿Es que acaso no escuchaste, niña? Tienes que descansar para que el suero que te di dé efecto ⎯⎯ respondió la maestra GreenHeart quien examinaba a Jared.

⎯⎯Puedo esperar en mi pieza ⎯⎯rebatió. Claire rodó los ojos y a su mente llegó sólo una palabra "insoportable": Leyla era insoportable. De un salto y con un gruñido, Leyla se bajó de la cama y caminó hacia la salida bajo la atónita mirada del ayudante quien se quedó paralizado en su lugar ⎯⎯. No pienso esperar más en este lugar. Me voy.

⎯⎯ ¡Leyla! ⎯⎯ la llamó Josh intentando ponerse de pie, pero la maestra GreenHeart lo atajó a tiempo.

Eso, huye, pensó Claire. No soportaba tenerla cerca.

Cuando Leyla se encontraba abriendo la puerta, esta dejó al descubierto la figura recta del director, quien yacía de pie apoyado en su bastón. Su cabeza se hallaba inclinada como si mirase a la pequeña chica que planeaba irse, pero bien sabía Claire que él no podía hacerlo.

⎯⎯ Lamento informarle, señorita Leyla, que eso no será posible.

Ambos se quedaron mirando por un tiempo. Claire no podía verle la cara a Leyla pues le daba la espalda, pero sí la del director, que se encontraba tan serena como siempre.

En un gruñido, Leyla caminó de vuelta a su cama frente a la de Kate y se sentó dejando los pies colgando. Parecía molesta y eso hizo que Claire se sintiera mejor.

Dejó de prestar atención a la azabache para dirigir su atención en el director. En cuanto lo hizo un repentino miedo la sacudió. Temía lo que aquel hombre tuviera que decirles. Nunca antes había recibido un reto, por lo general era una estudiante ejemplar, con buenas calificaciones, que se llevaba bien con todo el mundo y que participaba de todas las actividades escolares habidas y por haber. Volvió a mirar a Leyla con ira. Todo esto era culpa de esa chica.

Escuchó el resonar de las suelas de los zapatos del director acercarse y ese sonido junto a la voz del hombre le helaron la sangre: ⎯⎯Ya me comuniqué con sus padres.

Y con esas palabras, a Claire se le vino el mundo abajo. Un repentino mareo la sacudió y le faltaba el aliento. Agachó la mirada hacia sus manos. No era capaz de escuchar más allá de esas terroríficas palabras. Su mamá se acababa de enterar de lo que hizo, que había destrozado un pedazo de la academia, que se había saltado el toque de queda y que de seguro ahora tendría un castigo. No podía respirar. El aire entraba, pero no era suficiente. Necesitaba respirar más profundo y sostenerse de algo. Sentía que se desmayaría en cualquier momento.

Luz de Luna [Virtus Lapidi #1] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora