Capítulo Veintiséis ||Diez preguntas||

15 2 0
                                        

Leyla

La respuesta de Nathan la noche anterior se reproducía en su mente sin parar.

⎯⎯Ah ⎯⎯imitó con voz sosa y satírica la respuesta del chico ⎯⎯. Imbécil.

Continuó corriendo, repasando todo lo acontecido mientras creaba un plan que le permitiera salir airosa, es decir, no perder la valiosa confianza de Jared sin exponerse lo suficiente, aunque aún más importante era tener a Nathan cerca, pues si se alejaba le dificultaba la tarea de investigarlo. Saltó un tronco, sin perder el ritmo de la carrera.

Por un momento se le cruzó la alocada idea de confesar ciertas cosas de su pasado para comprobar cuál era la verdadera cara del chico nuevo, no obstante, sopesó los pros y contras de este plan y concluyó en que traía más problemas que beneficios. Sospechaba que su padre tenía algo que ver con la muerte del abuelo de Jared y estaba segura que también estaba involucrado en la muerte de sus padres, sólo que no sabía qué conseguía haciendo eso, ¿provocar a la familia Shifter? Lo dudaba, las cabecillas de esa familia, tal y como todos sabían, negaban la existencia del hijo y nieto de su hijo que se fue del hogar por una Nobiles. No podía perder a Jared pues aparte de ser su amigo lo necesitaba como puente para llegar a Nathan.

Suspiró, apretó puños y mandíbula mientras el aire fresco quemaba su garganta en medio de la carrera. Su pasado, al igual que su sangre y color de ojos, la condenaba. Y, en el fondo, no quería que sus amigos la condenaran también.

Llegó a una puerta lateral del castillo y detuvo su marcha. Entró al castillo toda sudorosa. Caminó hacia unas escaleras secretas que conducían a los baños de chicas, y así, darse una ducha. Apestaba. Una de las ventajas que sea fin de semana, es que no había que esperar para poder bañarse. Se preguntaba si en el baño de los chicos era igual. No. Lo más probable es que no fuera así de lento.

***

Podía escuchar claramente los pensamientos de Jared intentando formular preguntas para hacerle. Leyla se estaba planteando seriamente en enseñarle a bloquear su mente. No era tan difícil, incluso le había enseñado a Josh en su tiempo y no dejaba de arrepentirse. Su novio le guardaba tantos secretos últimamente que llegaba a desconfiar de él, y aunque lo quisiera mucho, era uno de los que figuraban en su lista de posibles infiltrados. El primero era Nathan. Aún no podía confiar en el novato y creía fervientemente que todo lo que estaba pasando se relacionaba con él, además, por qué demonios y populus umbra tenían tanto interés en un terrano. Algo ocultaba y debía averiguarlo.

Tocaron la puerta y Leyla dejó de lado la toalla con la que se secaba el cabello hace unos instantes. Se puso de pie, abrió la puerta y les hizo una seña a ambos chicos para que pasaran. Tanto Jared como Nathan parecieron dudar entre si entrar o no, y Leyla rodó los ojos.

⎯⎯¿Van a entrar o se van a quedar ahí como tontos? ⎯⎯ preguntó, para luego caminar devuelta a la cama y seguir secándose el pelo con la toalla.

Ambos entraron, siendo Jared quien cerraba la puerta. Nathan se sentó en el sillón frente a Leyla, el cual estaba al lado derecho de la puerta.

⎯⎯ ¿No tienes secador? ⎯⎯ le preguntó Nathan de repente.

⎯⎯No sé qué es eso.

⎯⎯Es un aparato para secarse el pelo. Ya sabes... ⎯⎯dijo Nathan, haciendo mímica de sujetar algo con una de sus manos y sacudirse el cabello con la otra. Se veía ridículamente gracioso.

⎯⎯No, no sé ⎯⎯dijo ella. Se acomodó mejor sobre la cama conteniendo una sonrisa. ¿Por qué ese chico le causaba tanta...gracia?⎯⎯. Acabas de perder una pregunta. Ahora te quedan nueve.

Luz de Luna [Virtus Lapidi #1] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora