Capítulo Diez ||El chico||

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Leyla

Era nada y al mismo tiempo todo. Al ser parte de las sombras viajaba con libertad, era etérea y se sentía poderosa. Se empezó a asustar. Mientras más tiempo pasaba usando sus poderes más era el deseo de sangre que la invadía. Deseaba con todo su ser escuchar el lastimero rugir de los demonios al ser descuartizados por sus espadas, o aún mejor, al ser destrozados por sus manos. ¡No! Tenía que serenarse, no podía caer en el dulce deseo que parecía adueñarse de ella. Tenía una misión y la cumpliría perfectamente, como siempre.

Mientras viajaba, se encontró con una sombra extraña. Las sensaciones que le transmitía era ira, rencor, resentimiento, y muchas otras emociones negativas que se ensamblaban en un revoltijo de dolor y pesadumbre. Era intenso. Era la sensación que transmitía un demonio. Se desmaterializó en la sombra que el cuerpo de ese animal proyectaba en el suelo, y cuando lo hizo lo primero que escuchó fue un grito que se acercaba hacia ella, miró hacia lo alto y el chico de la misión caía justo hacia ella. Lo atajó a tiempo sin inmutarse.

El chico la miró aterrado y ella rodó los ojos. Lo dejó caer.

Bueno, esto será más fácil de lo que creí, pensó Leyla, ya la mitad del trabajo estaba hecho, tenía al terrano con ella, sólo faltaba deshacerse de ese demonio sin mirar sus ojos y todo estaba listo.

El chico se puso de pie, molesto.

⎯⎯ ¿Qué te pasa, quieres matarme?

Volvió a rodar los ojos, mientras transformaba su collar en sus espadas gemelas.

⎯⎯ En realidad es todo lo contrario, chico, vine a salvarte ⎯⎯ lo miró de reojo y frunció el ceño ⎯⎯ ¿Qué me miras tanto?

⎯⎯ Tus ojos antes eran amarillos, y ahora son rojos ⎯⎯ alzó las manos y miró hacia el cielo ⎯⎯. De verdad que no entiendo cómo funcionan las cosas aquí, esto me está superando. ¿Me estaré volviendo loco? Nada de esto es racional.

Leyla se dio cuenta de su pequeño error así que en cuanto él dejó de verla volvió la ilusión sobre sus ojos para que adoptaran el color ámbar de siempre. Entró a la mente del chico para modificar sus recuerdos, pero no pudo, su mente tenía barreras que no la dejaban entrar. Frunció el ceño. Era casi imposible que un terrano que no tiene poderes y no sabe nada sobre los otros mundos tenga la capacidad de crear barreras tan fuertes, a no ser que su poder tenga algo que ver con eso, la genética o que haya sido entrenado.

⎯⎯ No sé de qué hablas, parece que la caída te afectó ⎯⎯ disimuló perfectamente ⎯⎯. Ahora no es tiempo de hablar, tenemos que movernos, el demonio te debe estar buscando ⎯⎯ cuando se giró, tenía al chico frente a ella, mirándola directo a los ojos ⎯⎯ ¿Qué te pasa? ¿A caso tu primitiva especie no conoce lo que es el espacio personal?

Aparentemente obviando el insulto que le lanzó, el chico contestó:

⎯⎯ Podría jurar que eran rojos hace un momento.

Incómoda, Leyla lo apartó con una de sus espadas y empezó a caminar.

⎯⎯ Lamento interrumpir tu momento de delirio, pero si quieres vivir será mejor que empieces a moverte. No te esperaré.

A sabiendas de que el chico la seguiría, comenzó a enfocar sus sentidos para percibir si el demonio se encontraba cerca, pero por alguna extraña razón no era capaz de percibirlo. De seguro se estaba escondiendo, pensó, no iría a tontas y a locas en busca de su presa, pero, ¿por qué aguardaba? ¿por qué no simplemente atacaba? De seguro esperaba que se encontraran con la guardia baja. Volvió su vista al chico que caminaba a su lado, ¿y por qué les interesa tanto ese terrano? ¿Qué tiene de especial? Claramente debía ser algo importante como para que él mandara a sus peores criaturas a hacer el trabajo o, tal vez, quería probar algo, ¿pero qué era?

Luz de Luna [Virtus Lapidi #1] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora