Capítulo Veintidós ||Familia Lux||

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Claire

La mansión Lux: tan hermosa, grande, espléndida y pulcra. Amaba su hogar, los jardines que le rodeaban, el laberinto de la parte trasera de la mansión, las personas que trabajaban allí, el sentimiento de paz y armonía que transmitía, pero, por sobre todo, la calidez que emanaban su padre y madre una vez que la veían llegar. Se lamentaba al pensar que esa calidez de seguro cambiaría debido a las circunstancias.

Sacó la llave de su chaqueta, apretándola más de lo usual entre sus dedos, y la introdujo en la cerradura. Contrariada entre la emoción de ver a sus padres después de un tiempo y el temor a la decepción que posiblemente les haya causado, decidió abrir finalmente la puerta tras un breve lapso de tiempo en el cual permaneció inmóvil frente a la magnífica construcción. Entró.

⎯⎯¡Claire!

⎯⎯ ¡Sacha!

Claire se acercó a Sacha, su criada, para abrazarla e inmediatamente sus emociones cambiaron dando paso a la alegría. La mujer de color se acercó igual de animada que ella y, a pesar de su edad, parecía tener más energía que Claire.

⎯⎯Mira lo grande que estás, Claire ⎯⎯ le dijo Sacha, una vez que se apartaron.

⎯⎯ Son sólo los tacos.

⎯⎯No, es mucho más que eso y...

⎯⎯ ¿Y qué, Sacha? ⎯⎯ preguntó riendo.

⎯⎯Te ves distinta, como si... ⎯⎯ entrecerró los ojos y después de pensarlo por unos instantes, los abrió con asombro y luego volvió al mismo rostro cordial de siempre ⎯⎯ No lo sé.

Aquel cambio de actitud hizo dudar a Claire. Algo dentro de ella le decía que le estaba mintiendo u omitiendo la verdad.

⎯⎯Sacha...

⎯⎯ Sacha, será mejor que termines de hacer los quehaceres y me dejes ver a mi niña ⎯⎯ apareció la mamá de Claire con un caminar regio.

⎯⎯ Sí, señora ⎯⎯ contestó, haciendo una reverencia ⎯⎯. Adiós, Claire.

⎯⎯ Adiós, Sacha.

La criada salió en dirección a la cocina.

⎯⎯Hola, mamá ⎯⎯ saludó, acercándose para darle un beso en la mejilla.

⎯⎯ Hola, cariño.

⎯⎯ ¿Y papá? ⎯⎯ preguntó Claire, una vez que se separó de su madre. Necesitaba evitar tocar el tema lo más que pudiera mientras se encontrara a solas con su madre.

⎯⎯ Está resolviendo unos asuntos urgentes. Pero no hablemos de eso. Ven, vamos a la sala. Tenemos que hablar.

A Claire se le pusieron los pelos de punta, no sólo por las palabras, sino por el tono de voz que empleó su madre para hablarle; cauto, discreto, pero por sobre todo, frío. Se acercaba el momento que más terror le causaba.

Llegaron al salón principal que estaba decorado igual como recordaba la última vez, a excepción de la presencia de un nuevo jarrón gris con blanco decorando una de las esquinas, con unos hermosos girasoles donde justo llegaba la luz.

⎯⎯ ¿Ese es un jarrón nuevo?

⎯⎯ Claire ⎯⎯ le reprendió ⎯⎯. No trates de cambiarme el tema.

Claire se sentó frente a su madre, cambiando de postura.

⎯⎯ Mamá, yo...

⎯⎯ No.

⎯⎯ Lo siento ⎯⎯ se apresuró a decir ⎯⎯. No pensamos que...

⎯⎯No quiero saber lo que pensaron tú y tus amigos, lo que me preocupa ahora es que mi hija se esté comportando mal. Yo y tu padre no te criamos así.

Luz de Luna [Virtus Lapidi #1] ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora