Capítulo 3

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Phoebe se rió y negó con la cabeza, bajando de la cama.

—Hey, ¿a dónde vas?.- Dijo Siguiéndola. Phoebe apareció con un cepillo en mano y una goma rosa, con un osito en la parte lateral.

—La trenza ...— sonrió ella dándole el cepillo. Christian suspiró y la agarró con un brazo de nuevo, llevándola hacia su habitación. Observó la habitación, espaciosa. Recordó cuando él y Anastasia la estaban decorado pensando en su pequeña. Las paredes, de un color lila claro que contrastaban con los cuadros que han elegido juntos. Igual que la cama, con unas sabanas de Frozen. Christian en su momento pensó que eran cursilerías, pero cambio de opinión, al ver como Anastasia lo escogía todo con pura ilusión. Era una mujer sorprendente, única, inmejorable. Suya.

—¿Papá?.-Dijo  Phoebe pasándole la mano por una de sus mejillas.

—Eh si ... es que estaba ...

—Ya, pensando en tus cosas. — se rió la pequeña.

—Para tener tres años, sabes demasiado, ñaja. —Christian la solía llamar así, para molestarla. Ya que era la abreviatura de pequeñaja, y a Phoebe no le gustaba ni una, ni otra cosa. Su hija le enseñó la lengua. Christian rió y la acostó en la cama. De espaldas a él. Se sentó, encima de su pierna doblada, buscando una postura cómoda y dejó la goma de pelo a un lado. Cepilló la melena de Phoe.

—Ya tienes el pelo muy largo. — sonrió Christian, desenrredando él cabello, de un color chocolate oscuro, como el suyo, pero largo y ondulado como el de Anastasia.

—Mamá también. — rió echándose para atrás y así quedando recostada en la pierna de Christian.

—Te pareces a ella...—sonrió y volvió a ponerla en su postura correcta. —ponte bien si no, no te hago la trenza ¿eh?

—Papá.—Phoebe jugueteó con una de sus barbies.

—¿Cariño?

—¿Por qué dices que me parezco a mamá?

—Porque eres igual de hermosa que ella.

Christian terminó de entrelazar los mechones de cabello y colocó la goma, al final de la trenza. —vamos mi niña, a dormir. —dio una palmada en su pequeño trasero, Phoebe se rió y corrió a esconderse debajo de las sabanas. Luego asomó sus grandes ojos para ver a Chris. Él se rió y dio un beso en su frente. —Buenas noches, mi amor.

—Buenas noches, papá. —dijo Phoe, poniéndose de lado. —deja la puerta con una raya de luz.

—¿Una raya de luz?

—Mamá sabe.— dijo inclinándose de nuevo. —con una raya de luz.—Christian entendió, quería decir que la dejara entre abierta. Aún así, le parecía hermoso, todo lo que Phoebe estaba aprendiendo...por su madre.

Christian se tumbó detrás de Anastasia.

—Aquí está el cazador...—susurró él, dándole pequeños besos en el brazo. Y subiendo su brazo para acariciar la cintura de ella. Anastasia sonrió.

—¿Cazador?—preguntó aún medio dormida. Cuando se dio cuenta de que Phoebe no estaba a su lado, preguntó: —¿Y mi bebé?—se giró de cara a Christian.

—La puse yo a dormir. No sé como haces eso todos los días.

—Costumbre, supongo. Además, es divertido. —sonrió acariciando el pecho de Chris.

—Claro, si le pones mi nombre al personaje del cuento...—dijo haciendo una mueca divertida. Anastasia rió.

—Se me escapó una vez, es que ese cazador me recordaba a ti. Desde entonces, Phoebe lo llama Christian. — sonrió. —¿Te molesta?

—Mmh ...— para nada. — dijo él besando su cuello. —Pero ahora el cazador no vino a proteger a Caperucita ... —susurró.

—¿Y a qué vino? —Preguntó ella sin ser consciente de que sus caderas se había arqueado un par de veces, por culpa de los besos de Christian.

—A hacer el amor ...— contestó él mirándola, dejando que sus manos viajaran por el mar de curvas de ella. La poca y la tenue luz de la lámpara trasformaba el ambiente. Anastasia sonrió y besó sus labios. Christian metió las manos por debajo del camisón, acaricio uno de sus pechos. —A hacerle el amor ... Como solo ellos dos saben hacerlo.

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