Anastasia sonrió, recodando esos buenos tiempos, en los que por suerte, había conocido a Christian.
—Bueno, da igual, yo quiero acompañarte. Además, tengo mis cursos de autodefensa. El único que puede tocarme el culo eres tú —sonrió.
—Eso ni lo dudes. Es que si te ponen la mano encima, ni autodefensa, ni mierdas. Siempre llevo mi estimada Gamo.
—Que miedo. — dijo Anastasia riendo. Christian alzó una ceja, terminándose su café. Anastasia le acarició una de las mejillas. —Te amo, mucho, mucho mi vida. — Christian sonrió.
—¿Vamos? Cuanto antes lleguemos a mi oficina, antes terminaré de pelearme con los que terminen.
—Eres un celoso terrible, bobo. — dijo Anastasia besando su frente.
—Voy a pagar, y ahora vengo, y ... me enseñas tu oficina. — sonrió y se levantó, yendo hacia el mostrador.
—Ah no. Pago yo. — se quejó Christian.
-No yo.
—No. Yo.—dijo él adelantándose.
—Señora.—dijo Anastasia, alcanzándole un billete de veinte dólares.
—No lo acepte, cóbreme a mí.—dijo Christian, sacando de su billetera uno de veinte, también. La cajera los miraba confundida.
—No, no.—Anastasia lo intentó empujar, pero no podía. Así que Christian la agarró de la cintura, dejando su billete en el mostrador y agarrando el de Anastasia, y se lo llevó.
—¡Quédese con el cambio!—dijo llevándose a Anastasia fuera del Starbucks.
—Enamorados...—susurró la cajera mientras los veía irse.
—Eres malo.—dijo Anastasia intentando zafarse del agarre de Christian. Abrió la puerta del auto y la metió en el copiloto. Ella pareció molesta. Christian se metió en el piloto y encendió el motor.
—No te enojes cariño.—se inclinó, poniendo cara de niño bueno y besándola en su mejilla. Anastasia suspiró.
—Es imposible enojarse contigo.—sonrió y puso la mano en el cambio de marchas. Como solían hacer, conducir juntos...cuando Christian cambiaba la marcha, cuando ponía la segunda, o la tercera quizá, lo hacia junto a Anastasia. Su mano, siempre seguida de la de ella.
Aparcó en un callejón sin salida.
—Eh...—Anastasia tuvo un estremecimiento. —esto está un poco... dejado.
—Las apariencias engañan...—canturreo Christian. Salió del coche y Anastasia hizo lo mismo. Él la tomó de la mano, entrelazo los dedos de la suya, con los de Anastasia. Se acercó a una puerta con un aparato en el lateral, y marcó, dos veces seguidas O2O4. La puerta hizo un pitido agudo, Christian empujó, primero hacia él, y luego hacia adentro. —Vamos.
—Si que es fácil entrar, entonces.—sonrió ella.
—Amm...—Christian rió ante su comentario. —¿Eso piensas?—le dijo haciendo un gesto hacia la siguiente puerta de metal que había delante de sus narices.
—Oh...—suspiró ella. Encima, la vigilaban cuatro guardaespaldas bien puestos.
—Buenos días, señor Grey.—dijo uno de ellos, mirando a Anastasia. Hizo un gesto interrogativo.
—Es mi esposa.
—No tiene acceso a la agencia...—dijo el otro agente, armado con un buen rifle moderno.
—Déjala pasar, va conmigo, sabe quien soy.—sonrió cínicamente. El agente suspiró y marco unos botones rápidamente, de una maquina lateral. Las puerta se abrieron. Y todo apareció. Christian tiró de Anastasia, suavemente, quien se había quedado embobada. Todo era tan grande, tan increíblemente blanco, hermoso. Espacioso. Con gente ajetreada en el interior.
—Buenos días, Chris.—saludó una secretaria de más o menos de la edad de Anastasia. Guapa. Demasiado. Anastasia la miró mal. —Buenos días, señorita Steele.
—Buenos días, Andrea.—le sonrió a ella también. Unos metros más adelante...
—¿Cómo sabe mi apellido esa zorra?
—Esa zorra...—suspiró Christian. —es mi prima. Y trabaja para la agencia, como secretaria. Y sabe tu apellido porque le sonsaqué de que me iba a casar.—Anastasia quedó de piedra.
—Oh...lo siento.—se disculpó Anastasia. Christian rió.
—No pasa nada, amor. Ya veo que no soy el único celoso
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Protégeme 3
Fanfiction"Protegerlas siempre será mi misión" -Tercera temporada de "protégeme", es necesario haber leído la primera y segunda parte. Historia adaptada al universo de Cincuenta sombras con los personajes de Christian Grey y Anastasia Steele. Todos los crédit...
