Phoebe palmeó el agua. Salpicó, cayendo al suelo. Algunas gotas fueron a parar a la cara de Anastasia. Ella agarró el shampoo y vertió sobre el pelo de su hija. Phoebe agarró una gran cantidad de espuma y sopló.
—Luego me ayudarás a limpiar todo esto.
—Daaaale. — se rió la niña. —pero agarro yo la fregona. — aunque la fregona era más grande que Phoebe.
—Como quieras. — Anastasia le frotó la cabeza. Phoebe cerró los ojos y sonrió.
—Me gusta. — dijo riendo. —te quiero.
—Y yo a ti, princesa. — Anastasia se inclinó hacia adelante y Phoebe le dio un beso en la mejilla. —mamá, papá y tú ¿cuándo se casarán? — dijo ella.
—Dentro de un par de semanas. — contestó Anastasia emocionada.
—¿Te vestirás como la Cenicienta? — dijo Phoebe abriendo los ojos. —yo quiero un vestido así.
—No mi amor, no me vestiré como la Cenicienta. — sonrió Anastasia y le acarició uno de esos gráciles pómulos. —pero será parecido.
—¿Es muy bonito? — dijo Phoebe girándose y mirando a su madre.
—Mucho. Es largo y blanco.
—¿Y el mío?
—No lo sé aún. Hoy es sábado, ¿quieres que vayamos a mirar en alguna tienda?
—Sí, sí ¡sí! — dijo coqueta. —lo quiero de color azul.
—Entonces lo compráremos azul. — sonrió y le pellizco una mejilla.
—¡Mamá! — Anastasia se sobresaltó.
—¿Qué pasa?
—¡El diente! ¡Cuidado! — dijo Phoebe haciendo morros. Luego abrió la boca y se movió el diente que se le estaba a punto de caer.
—Oh Dios, no lo recordaba mi niña. Pronto vendrá el ratoncito, ¿cierto?
—Sí. — sonrió Phoebe. —mamá, ahora te lavo yo el pelo.
—¿Tú? — dijo Anastasia no muy convencida. En ese momento alguien tocó la puerta. Christian entró.
—Buenos días mis reinas. — sonrió él, aún medio endormiscado. Anastasia lo encontró de lo más sexy. Sin camisa y con esos bóxer abanderados y largos. Ese pelo despeinado. Y hum... esa erección matutina. Si Phoebe fuera un poco más mayor... Anastasia se sonrojó. Christian ya no podría ir tan a la fresca cuando Phoebe tuviera unos diez años. Pero, ¿para qué preocuparse aún? Quedaba mucho. Christian se puso de cuclillas y besó a Anastasia, dos pequeños y cortos besos. Luego le dio un beso a Phoebe, en la frente.
—Papá, sal de aquí. — le dijo Phoebe cruzando los brazos.
—¿Por qué? — dijo Christian abriendo los ojos. —¿no me quieres?
—Sí, pero mamá está desnuda y tú no puedes estar aquí.
—Y tú también lo estás, enana. — le dijo Christian, enseñándole la lengua. —¿y qué?
—Pero mamá es grande, tú no puedes verla así. — Phoebe se apoyó a Anastasia, para que Christian no pudiera ver nada. Phoebe le sacó la lengua.
—Bueno, bueno, yo me voy al baño de abajo. — Christian dio un último beso a Anastasia y se fue riendo, negando con la cabeza.
Anastasia bajó por el comedor. Frotándose el cabello con una toalla. Aún con los shorts desabrochados. Vestida con una remera negra, y los hombros descubiertos. Y las zapatillas de ir por casa, azul marinas, graciosas, donde decía ‹waiting for the perfect man› o ‹esperando por el hombre perfecto› y tenían dibujadas un esqueleto con una peluca rubia. Rodeó la cintura de Christian. Él se puso de perfil y buscó la boca de ella.
—¿Que haces, mi vida?
—Algo de desayunar. ¿Quieres?
—Sí, por favor. Tu hija me tiró el café encima.
—¿Phoebe?
—No, la otra. — le gastó una broma. Christian rió. Se giró esperando a que la tostadora terminara. Ahora sí pudo besarla bien. Sintió la saliva, la lengua de ella, jugar con la suya. —mmh. — dijo metiendo la mano, plana, por la abertura de sus shorts. La acarició por encima de las bragas. De abajo hasta arriba, hasta el vientre, y de vuelta hacia abajo, en una especie de masaje. —¿Vas a estrenar hoy el coche?
—Sí. — sonrió. —Phoe quiere escoger su vestido de damita de honor. — sonrió emocionada. —y vamos a ir a el centro a comprarlo.
—¿Necesitas...?
—No, mi amor, yo tengo. — sonrió y puso la mano en frente. —a partir de ahora me valgo por mí misma.
—Siempre lo has hecho.
—Sí, pero parezco una puta mantenida.
—No es eso, es que mi dinero...
—Es también mío. Ya lo sé. Pero no me gusta abusar.
—¿Puede existir mujer más perfecta? — habló Christian mirando hacia arriba, como si se dirigiera a Dios. Anastasia rió. Christian la levantó y la sentó en la encimera. —esa risa me enloquece... — dijo mordiéndole el cuello. —Phoebe es mala.
—¿Por qué? — preguntó Anastasia mirándolo.
—No me dejó verte nada de nada. — Anastasia estalló en risas. Christian metió su mano por el jersey e hizo morros. —a mí no me hace gracia. — Anastasia le apartó la mano y se bajó de un salto, terminando de colocarse bien la ropa.
—No papá. — dijo imitando a su hija, de lo que dijo hace un rato. —Anastasia ya es mayor, tú no puedes verla desnuda.
—Oh, oh, oh. — Christian rió. —serás mala, ya sé de donde sacó esa malicia tu hija. — él se quedó pensativo. —por cierto, ¿dónde está?
—Jugando en su habitación. — Anastasia sonrió y se sentó en una de las sillas. —Amor, hoy por la tarde empieza la feria. — Anastasia hizo puchero. —¿Vamos a ir? ¿Sí? ¿Sí? ¡Porfa!
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Protégeme 3
Fanfiction"Protegerlas siempre será mi misión" -Tercera temporada de "protégeme", es necesario haber leído la primera y segunda parte. Historia adaptada al universo de Cincuenta sombras con los personajes de Christian Grey y Anastasia Steele. Todos los crédit...
