50. Esa niña fastidiosa

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Abro mis ojos y veo un techo conocido que me provoca una vaga sensación de deja-vú. Una ligera incomodidad y frialdad se filtran por mi espalda lo que me permite darme cuenta que no estoy sobre una cama esponjosa sino sobre el duro suelo.

Por ahora me siento mientras la niebla en mi cabeza lentamente se despeja. Sostengo mi cabeza con una mano y miro alrededor.

¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Por qué dormía en el suelo?

Y más importante…

¿Qué pasa con esta situación?

Nuevamente siento un deja-vú como si hace poco hubiese estado igual de sorprendida, no era exactamente la situación sino la sorpresa la que me parecía familiar y… reciente.

Aunque sería más raro considerar esta situación como algo que ha pasado antes. No puedo ni imaginarlo, incluso ahora lo veo y no lo creo.

El tío Steinhall estaba a mi lado derramando lágrimas.

Uhm, ¿tal vez estaba lloviendo hasta hace un momento?

No, mejor acepto la realidad. Es una situación tan impactante como para considerar hacerme esa pregunta estando bajo techo y con todo el mundo seco, pero tengo que aceptarlo.

Detrás de él estaba Rose-san en las mismas condiciones, parecía ahogada en llanto hasta hace un momento. Sin embargo, ahora todos compartíamos una expresión en común, genuina sorpresa.

Por unos momentos cuya duración no sabría determinar mantuvimos un concurso de miradas. Ambos realmente parecían en shock. En medio de ese silencio incómodo la niña llega algo agitada a la puerta de la habitación.

Parecía que venía corriendo, pero al llegar a la puerta se detuvo en seco y miraba en mi dirección. También la mire un poco hasta que ese maldito dolor en el pecho volvió a manifestarse y aparté la mirada.

Ella realmente parecía querer venir corriendo hacia a mí y abrazarme otra vez, pero esta vez incluso contuvo sus lágrimas. Eso es bueno, si lo hacía probablemente volvería no solo el del pecho sino también mi dolor de cabeza.

Aunque al verla nuevamente por un impulso visual al borde de las lágrimas sosteniendo los bordes de su vestido con fuerza sentí como si una estaca fuera clavada en mi pecho.

Una sensación realmente desagradable. No sé qué tiempo ha pasado pero ya no aguanto más está incómoda atmósfera. Por eso decido romper el silencio.

–Uhm… ¿alguien puede explicarme que está pasando?

–Lily-sama… –Rose-san cubre su boca nada más dice mi nombre para ahogar los sollozos de su renovado llanto.

Aunque no parecía que llorara por sentimientos negativos, creo. El tío por su parte se limpió la cara con la manga del traje formal que traía puesto.

–Liliana… tú… la luz de ahora…. ¿podría ser?

Y justo cuando pienso que me va a responder comienza a murmurar para sí mismo. No hay más remedio.

(Wise-chan, ¿puedes explicarme qué pasó?)

[Yes. Por falta de datos no puedo responder.]

(Ehhh, ¿qué significa eso?)

[Al igual que Master, no puedo recordar que pasó con exactitud. Me faltan datos para determinar una respuesta. Solo…]

(¿Solo?)

[Le recomiendo recopilar información. Como referencia el vacío de los datos aparece después de acostarse en la cama y conversar conmigo.]

Intento recordar, al menos mi mente ya está más despejada.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora