59. Pueblo Fronterizo II

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No puedo decir que la situación estuviese clara de un vistazo, pero la primera impresión fue suficiente para causar que dudara de lo que veía.

Todo mi cuerpo se tenso ante el paisaje y me vi en la necesidad de contener unas fuertes arqueadas que me atacan de pronto.

Obviamente no es la primera vez que presencio un cambio de escenario drástico, no es la primera vez que me teletransporto tampoco.

Es solo que la situación bajo mis pies era demasiado caótica. No se parece a nada que haya visto antes. Una cosa es un pueblo en llamas bajo el ataque de un monstruo gigante.

Desde mi punto de vista como reencarnado, esa era una visión un tanto surrealista. Pero esto... personas siendo asesinadas por personas...

No es lo mismo.

Lo peor es que era una masacre de un solo lado. Personas que de seguro hasta hace poco andaban en los quehaceres de la vida cotidiana ahora se encontraban en un mar de sangre.

Todo a manos de un grupo de personas con capuchas azules. Me gustaría bromear sobre si esta de moda que los villanos usen capuchas de colores, pero la situación no era la ideal.

Sudor frío caía por mi cuello. Así como mi vista no se alejaba de un punto fijo del suelo, mi mano se mantenía ocupada cubriendo mi boca.

La presión es horrible, algo está subiendo desde mi estómago. Mi cuerpo tiembla como si estuviese desnuda en medio de una tormenta. El mundo comienza a dar vueltas a mi alrededor.

La vista de los cadáveres desparramados, los agudos gritos teñidos de dolor y agonía, los rostros infundidos de terror, las sonrisas desagradables de los perpetradores... Era demasiado.

Sin embargo, una palmada en la espalda me saca de ese estado de trance en que me encontraba. Unos gritos de furia me devuelven el sonido que sin notarlo estaba desapareciendo.

Los sirvientes durante ese instante de contemplación que tuve ya estaban por aterrizar en tierra. Una nueva oleada de emociones se vierte sobre el lugar, que ahora si se volvió digno de ser llamado campo de batalla.

A mi lado, Rose-san, quien palmeó mi espalda ahora se encuentra con una cálida sonrisa y sus ojos cerrados. Encontrándose estos últimos así en un vano intento de ocultar su ira.

Esta era una emoción compartida por todos los que llegamos al lugar. Incluidos los caballeros que recién fueron traídos con círculos de invocación.

Yo realmente los estaba llamando personas a todos, pero debo afrontar la realidad. Los que vinieron hasta aquí y están de mi lado, son demonios.

Las víctimas de tan terrible acto también son de nuestro pueblo, nuestros compañeros de la misma raza. Y los perpetradores no son personas, tampoco son bestias, son... humanos.

Yo soy un demonio también. Y como anterior humana puedo sentir una molesta ironía de como los seres humanos son más horribles que los propios "demonios".

Realmente no sentí empatía alguna al presenciar como algunos sirvientes y caballeros acaban con sus vidas. Incluso si son cortados a mitad, o desgarrados en pedazos.

Pensé que tal vez una pizca de simpatía nacería de mí, pero no fue así. Más bien estaba feliz. Tampoco era que me alegraba de sus muertes, sino que me alegraba por cada demonio que era salvado con ello.

Muchas de nuestras maids se dedicaron en lugar del combate, al rescate y sanación de los heridos. Pienso que en verdad estará bien si se los dejo a ellos. Solo espero también tomen en cuenta su propia seguridad.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora