46. Cumpleaños de Runa

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Finalmente llegó la mañana. Por alguna razón no pude dormir en lo absoluto. Runa, quien estaba a mi lado en la cama, tenía sus ojos ya abiertos para cuando yo decidí abrirlos.

Fue ridículo realmente estar contando el tiempo hasta una hora decente para despertar solo para ver que Runa se levantó primero.

-Buenos días, Runa. Feliz cumpleaños.

-Buenos días, Onee-chan. Gracias.

Si, hasta cierta monotonía se percibía en nuestras palabras. Nuestro estado de ánimo estaba lejos de ser el indicado para una fecha como un cumpleaños. Al ir al baño, mientras cepillo mis dientes, me fijo en un punto específico de mi reflejo en el espejo.

Miré fijamente, me froté los ojos y volví a mirar. Si, era mi cara como todos los días. Ni señales de bolsas bajo los ojos. Nada de nada. Aunque literalmente no dormí, estuve conciente todo el tiempo pensando en lo que pasaría hoy.

Dada esta apariencia tan usual se me ocurre que Runa pueda estar pasando por lo mismo, solo que como me pasa a mí no se le nota.

-Runa, ¿pudiste dormir? -mi voz se escucha un poco rara debido al cepillo de dientes en mi boca.

-La verdad, no mucho. -habla somnolienta mientras se frota los ojos.

-Como pensé. Yo tampoco.

Terminando el aseo y viéndome incapaz de eliminar esta intranquilidad de mi pecho me dirijo a la habitación de mamá y papá. La razón por la que no voy a su oficina es que asumo que no estarán allí.

No es un pensamiento al azar, sino que por muy temprano que siempre se levanten dudo que estén allí a las 5 de la mañana. Sip, esta es la hora que considere apropiada para abrir los ojos. Más bien la inquietud decidió por mí.

Toco la puerta de su habitación. Runa seguía detrás de mi, desprovista de expresión. En algún momento Rose-san se paró detrás de nosotras. Realmente no me di cuenta y puede que no lo hiciera incluso si hubiese estado prestando atención. Así de sigilosa era.

Pero ahora mismo era más que improbable considerando que ando en las nubes. Mi corazón irrazonablemente corre de prisa, dejando detrás a la mente completamente en blanco. Mientras me encuentro en ese estado medio aturdida la puerta se abre.

-¿Lily? -mamá es la que se asoma a la puerta y nos da un vistazo rápido- Runa también... ¿qué hacen despiertas tan temprano? -su expresión denota sorpresa y preocupación.

-No podíamos dormir. ¿Podemos pasar? -le pido a mamá mientras tomo la mano de Runa.

-Sí, adelante.

Ambas entramos dejando a Rose-san detrás. Mamá se asegura de cerrar la puerta antes de seguirnos. Distingo la figura de papá acurrucado entre las sábanas. Mamá nos hace un gesto con la cabeza indicándonos que podemos ir con él.

Sin reservas tomo impulso antes de dar un magnífico salto hacia la cama. Y tal vez por un pequeño error de cálculo, que definitivamente no fue a propósito, aterrizo en el estómago de papá.

Runa, que parece ya tiene maestría de dichos aterrizajes forzosos, aterriza sin problema a su lado. Papá se levanta sobresaltado y casi me tumba de la cama. Mamá también se acuesta en el lado contrario.

De esta forma quedamos yo y Runa en medio de ambos. Mamá nos extiende la manta para que nos cubra a todos. Nadie dice nada durante un rato, pero mamá y papá se colocan ambos de lado volteándose cada uno frente a nosotras.

Un cálido abrazo sumado a la tibia cobija es más que suficiente para eliminar los vestigios de frío que se filtraban en nuestros cuerpos por la magia acondicionadora de la habitación. Incluso es capaz de aliviar temporalmente toda inquietud y calmar mis salvajes latidos.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora