55. Capítulos Futuros: Se parecen después de todo

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De repente me encuentro en otra situación de vida o muerte, mi esperanza de sobrevivir el día era cada vez más ambigua. Lo único que me reconfortaba era su presencia, no sabía porque hacía todo esto, pero le estaba sinceramente agradecido. Realmente después de haber sobrevivido a esa absurda prueba final, no esperaba verme nuevamente en una situación peligrosa.

Volviendo unos minutos atrás.

Una hermosa chica peli plateada estaba en la pequeña colina frente a mí, una ráfaga de viento hizo que girara un poco la cabeza mientras se sostenía el cabello en un movimiento encantador, fue entonces que vi su rostro de perfil. Si, era hermosa.

Por eso mismo no sé que está mal conmigo al no sentirme atraído por ella quien, en situaciones normales, fuera como un ángel caído del cielo, excepto por los pequeños cuernos entre blanco y plateado de su cabeza que para nada le restaban atractivo.

Quizás es la situación la que solo me permite sentir nostalgia ante sus ojos rojizos, similares a los míos. Eso debe ser.

Mientras me convenzo de esto, ella nota nuestra presencia y se voltea en un grácil movimiento, caminando en nuestra dirección. Una vez frente a mí me dirige la palabra.

-Hola, chico valiente. Yo soy Runa Ashford. Es un gusto conocerte. -ella me brinda una dulce sonrisa y levanta su mano derecha en mi dirección.

Al principio pensé que era un saludo, hasta ver la sombra bajo sus ojos. Estos definitivamente no estaban sonriendo. Pensé que a esto se debía mi extraña reacción ante ella, no podía sentir ni una pizca de amabilidad emanando de ella, por muy hermosa que fuera su sonrisa.

En lugar de atracción un instinto salido de la nada me hizo querer alejarme de allí lo más rápido posible. Unas partículas de luz se reúnen en su mano en un instante y al desprenderse revelan una espada que apuntaba directamente a mi garganta.

Tal vez notó que intenté moverme o tal vez estableció desde que me vio estas cadenas transparentes de las que recién me percato. Mi escasa libertad, llamada libertad de movimiento y control de mi propio cuerpo, acaba de ser arrebatada.

-Runa-sama -él se adelanta y se inclina con su rodilla en el suelo y la cabeza agachada frente a ella- No tiene que preocuparse. No tiene las fuerzas para mostrar resistencia alguna. -él hace una corta pausa- En realidad solicité esta reunión fuera del tiempo previsto para pedir misericordia por él. -sentí gran alivio al oírlo hablar por mí, quien seguía con una espada a punto de pincharme la garganta.

-No hay garantía de que no le hayan lavado el cerebro cuando no estabas mirando. -ella aparta la espada y al "envainarla" en su lado derecho, en el aire, esta desaparece- Entiendo que te hayas encariñado con él, quisiera respetar tus deseos, pero sabes que no puedo tomar esa decisión.

-Lo sé. Pero me gustaría contar con su poder persuasivo para convencer a esa persona en caso de que él sea un objetivo.

-¿Estás consciente de que yo soy quien más busca la destrucción de los mal llamados "objetivos"? Sabes que son nuestros enemigos. Todos aquellos que ponen en peligro la seguridad de mis seres queridos lo son y deben ser erradicados. Dime, ¿aún así pides piedad por él? -ella lo interroga con una mirada afilada y él levanta la vista sin apartarla de la de ella.

Es bueno poder entender la esencia de la conversación.

-Así es. Aún si es considerado un objetivo, no es algo que él mismo haya deseado. Ser portador de ese título es un acto involuntario, y él ya ha sufrido mucho por el simple hecho de llegar aquí. ¿Acaso no es usted defensora de aquellos injustamente discriminados por una condición física ajena a su voluntad? -su expresión se suaviza al escuchar sus palabras.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora