23. En busca de la cura

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Con el teletransporte fue cuestión de un instante lo que tardamos en llegar a casa. Una vez en el patio hicimos lo de siempre, recoger los señuelos. Ahora solo había que buscar a Mike-sensei.

La excusa ya estaba pensada, simplemente le diríamos a Mike-sensei que vimos algo acerca de una enfermedad con esa descripción en un libro y que nos ayude a investigarla. Así no sospecharía, creo.

También necesitábamos una excusa para saltarnos las clases ese día, y esta era aún más simple. Aprovechando el hecho de que somos niñas pequeñas, simplemente diré que no tenemos ganas y que queremos estudiar, si se lo decimos así a papá segura nos deja el día libre.

Somos sus niñas mimadas después de todo.

Por esto primero buscamos a papá. Lo encontramos rápidamente en su despacho, mamá también estaba allí. Por ser nosotras, no teníamos que tocar a la puerta, así que entramos sin más.

Papá estaba sentado en su escritorio, y a su lado mamá con unos documentos en mano. Al vernos, ambos dejan lo que estaban haciendo.

—¿Qué quieren mis lindas niñas? —nos dice papá.

—Tenemos un favor que pedirles. —lo mejor es ir al punto, ya que parecen ocupados.

—Oh, ¿y qué podría ser ese favor? —dice mamá sonriendo amablemente.

Ambos parecían intrigados, no acostumbramos a pedirles favores.

—Hoy no queremos dar clases, queremos jugar. Os prometemos que será solo por hoy, por favor —trato de poner ojitos de cachorro.

Runa me imita, o más bien, la imitación soy yo. Ella es tan adorable con su carita de cachorrito abandonado.

—Aww, venid aquí mis pequeñas —papá se levanta y nos carga a las dos.

—Cariño no es justo, comparte conmigo también —dice mamá haciendo pucheros.

Entonces papá deja que cargue a Runa.

—Por supuesto que pueden mis tesoros. —papá me besa y me abraza fuerte, mamá le hace lo mismo a Runa.

Si que somos una familia feliz, me encantan estos momentos. Es pura felicidad, aunque sea algo casual, realmente desearía que todo siguiera así para siempre.

—Gracias, papi. —digo y le beso la mejilla.

—Gracias mami. —Runa abraza fuertemente a mamá.

Después de eso nos dejaron ir. Ahora solo quedaba una cosa por hacer.

Fuera del despacho, estaba Rose-san así que pedimos su ayuda. Así buscamos a Mike-sensei junto a Rose-san hasta hallarlo en la biblioteca de casa.

Se puede decir que estaba en el lugar exacto en el momento exacto. Rose-san se queda en la puerta, nosotras nos acercamos a Mike-sensei que leía muy concentrado cerca de un estante.

—Hola, sensei. La verdad hay algo que queremos consultar con usted.

—Pero si son mis mejores estudiantes. —dice devolviendo el libro en sus manos a la estantería— ¿Qué podría ser?

—Somos las únicas de hecho—le replique— Queríamos preguntarle que sabe acerca de una extraña maldición que roba la vista y mata al portador en un año después.

Si, directas al punto otra vez que no hay tiempo que perder.

—¿Para qué querían saber eso? —lucía confundido.

—Lo encontramos en un libro, pero no decía como curarlo, eso es lo que queremos saber —le dice Runa— Es que da miedo conocer algo tan malo como eso y pensar que no tiene solución.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora