La sorpresa no se ocultaba en los rostros de todos las participantes en la fiesta. Recorriendo un silencio incómodo en la sala, todos se miraban las caras estupefactos. No puedo decir que no lo esperaba, pero si fue un gran impacto.
Por fortuna hubo alguien que rompió rápidamente con el extraño ambiente, riendo a carcajadas. Era mi tía Merune.
—¡Wow! —exclama entre risas— ¡Cómo se esperaba de mi sobrina, toda una Ashford!
Su risa era tan contagiosa que la abuela, Reisha e incluso sus padres comenzaron a reír. Finalmente el resto de aristócratas presentes comenzaron a aplaudir mientras yo regresaba lentamente donde mamá y Runa, muerta de vergüenza.
Podía escuchar voces de aprobación entre la multitud, entre otros susurros y murmullos.
—¡Maravilloso! —dijo alguien que reconocí como un noble de alto rango, su nombre no lo recuerdo.
—Es una Ashford sin duda —dijo otro en otro lado del salón.
Todos parecían estar de acuerdo y voces similares se iban alzando, y al menos todas las que alcanzaban mis oídos eran de elogios. Era increíble como solo por mi apellido se olvidaban de lo irreal del hecho de que una niña de solo 5 años tenga semejantes estadísticas.
Con eso ya oficialmente terminaba el evento, solo quedaba la fiesta. La pasé un rato charlando con algunos niños que se me acercaron nada más regresar, pero ninguno me dejó una fuerte impresión la verdad.
Quizás se deba a que he conocido muchos niños especiales últimamente. Estos eran de alguna forma ordinarios, aunque todos fueran demonios. Y además que todos eran mayor que yo mínimo por un año.
Realmente no me interesan.
No pude evitar pensar así mientras soltaba un pequeño suspiro. Ya pasada una hora el aburrimiento me ganaba. También no podía ver a papá, mamá, la abuela, los tíos. Al parecer salieron juntos a algún lado.
Solo quedaba Rose-san para cuidarnos. Aprovechando esto llamé a Thia-chan y a mi prima Reisha para jugar algo, obviamente Runa incluida. Les hago señas para que se acerquen, y me aparto del grupo de niños que me rodean.
Formamos un círculo entre las cuatro.
—¿Qué les parece si jugamos a las escondidas? —les propongo. En realidad quería hacer esto desde hace rato.
Ellas no parece que se lo piensen mucho y todas asienten con caras serias. Deben estar tan aburridas como yo.
—¡Bien, vamos a jugar a las escondidas! —Reisha habló en voz alta.
Como era de esperarse fue escuchada por todos y muchos niños se sumaron. Supongo que será más interesante así, cuanto más mejor.
Se decidió que se quedara Reisha como la que busca ya que fue la que técnicamente invito a tantos integrantes al juego. Rose-san escuchó todo y solo me guiñó un ojo en complicidad. No había problema alguno.
Rose-san siempre es muy amable, y comprende nuestra situación.
Con todo listo, Reisha comenzó el conteo atrás mientras cubría sus ojos contra la pared. Todos se dispersan rápidamente. Yo tomo a Runa de la mano y salgo corriendo.
Lo primero fue dejar el salón de la fiesta, y una vez afuera nos paramos frente a un pilar de la pared del pasillo. Runa me miraba confundida mientras yo colocaba mi mano en el pilar.
Este pilar era dos veces el ancho de una persona adulta como papá y cuatro veces su altura. Desde que lo vi, y pensé en las escondidas, tuve una brillante idea.
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Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados
FantasyUna chica japonesa vive una vida muy miserable y decide suicidarse. Sin embargo un caprichoso Dios le da una nueva oportunidad. Ella reencarna en un mundo de magia, guerras y espadas. Años después, en ese primer mundo un grupo de amigos son invocado...
