54. Capítulos Futuros: No es una Mala Apuesta.

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La situación es un desastre, un desastre total. No espere que llegáramos a esto. Estoy horrorizada ante la vista frente a mí y no puedo evitar alzar la voz.

— ¡Nooooooo! ¡Detente! —en pánico me dispongo a alcanzar la fuente del desastre cuando veo la llegada de alguien por el rabillo del ojo.

Es Yuno.

— ¡Shizuku! ¡¿Estás bien?! —él llega muy agitado y de un vistazo encuentra “el desastre” provocando un cambio de expresión facial que encontré divertida.

Primero estaba preocupado, después atónito y finalmente enojado. Me encanta ver sus expresiones dar vueltas de esa manera. Sin darme cuenta me quede quita mirándolo mientras corría a máxima velocidad, parecía que arremetería directamente contra el desastre, pero se limitó a darle un fuerte coscorrón en la cabeza.

— ¡¿Qué rayos estás comiendo?! —él expresa su enojo en palabras después del golpe.

La “comida” alias trozo de goblin chamuscado cae al suelo de la boca de ella.

— ¡Owie! —se queja la pequeña dragoncita con lágrimas en los ojos.

Ella lo mira con cara asustada y corre en mi dirección hasta abrazarme. Es tan tierna que no puedo evitar abrazarla fuertemente de vuelta.

—Ya pasó, ya pasó. Mira, ya papá no da tanto miedo. —le digo bromeando mientras acaricio su cabeza.

Ella tímidamente gira su cabeza entre mis pechos a su dirección. Sus miradas se encuentran, pero Yuno no tarda en apartar la vista.

— ¡¿Quién es su papá?! —espeta aún enojado, pero no creo que el rojo de su cara sea precisamente por eso.

Ella se asusta por su reacción y da un saltito en el lugar. Entonces me mira con los ojos llorosos.

—¿Mamá? —y entonces morí de ternura por esa sencilla palabra y a la vez, acabo de convertirme en madre.

Eso hace a Yuno, naturalmente, el padre. Asiento sonriente y la abrazo más fuerte, para que no vea la cara de disgusto que me provoca la reacción de mi compañero.

— ¿Es que ves a alguien más aquí? —digo en tono burlón.

— ¡Hmp! ¡No recuerdo haber tenido una hija tan fea como esa! —me encanta que no me mire a los ojos cuando dice cosas así.

—Dijo el virgen… —digo muy bajito.

—¿Qué? —su cara decía que genuinamente no me escuchó.

—Solo pensaba que la niña en realidad es muy linda, pero es solo porque tiene un padre muy guapo. —expreso en tono afectuoso.

Pude observar como el rojo de sus mejillas se expande hasta sus orejas. Pero aún no he terminado, pongo una cara angustiada y me volteo con la niña en  brazos dándole la espalda.

—Después de todo, si salía a mí no tendría suerte. —hablo triste, con voz llorosa aunque mi expresión no me acompaña ya que sonrío.

Por eso evito mostrársela.

—¿D-De qué hablas? —no lo veo pero apuesto a que ahora se mordió la lengua antes de hablar.

Conozco demasiado bien a mí rubio idiota como para no saberlo. Incitémoslo un poco más.

—Digo, recuerdo que Yuno solía decirme fea… —aunque eso era cuando niños.

Al instante y con suavidad suelto mi agarre de la niña y llevo mis manos a la cara, fingiendo llorar.

Mi llanto no se puede comparar con esos novatos por ahí que hacen obvio que sea falso. Él mío está al nivel de una actriz profesional, excepto que me faltan las lágrimas falsas esta vez. Por la rendija entre mis dedos puedo ver a la niña con cara preocupada apretando su abrazo. Tanta era su fuerza que mi cuerpo comienza a temblar, agregándole realismo a la escena.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora