44. Campos de Antimateria.

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El mundo se volvió oscuro de repente, no solo mi visión se vio obstruida sino que la fuerte presión sobre mi cuerpo me impedía moverme libremente. Mi posición pasó a ser una acostada con mi mejilla derecha pegada al suelo.

Sentía como el suelo debajo de mi cuerpo se hundía cada vez más mientras se escuchaba el sonido de grietas formándose. La enorme presión duró unos minutos dando fuertes oscilaciones, unos segundos se incrementaba, luego disminuía y así.

Cuando finalmente se volvió una presión estable consigo a duras penas abrir mis ojos. Noto un cambio radical en la sensación de la superficie bajo mi cuerpo, ya no era suelo o roca dura sino que era más como arena.

Al mirar en línea recta desde mi posición acostada noto arena negra cayendo del suelo. No, está mal pensar que está cayendo. Las motas de arena negra se mueven en todas direcciones e incluso con su pequeño tamaño llegan a colisionar.

Aunque no entendía para nada esta situación, podía analizarla luego. Ahora tenía que ir rápidamente donde Runa. Intento concentrar energía mágica en mi cuerpo para potenciarlo. Como siempre logro concentrar la energía, pero al liberarla al exterior está desaparece sin dejar rastreo.

Sin pararme a pensarlo simplemente uso la energía espiritual está vez, pero el efecto es el mismo. Es como si se anulará la energía al entrar en contacto con ella aire. Esto ya lo vimos una vez, específicamente en las paredes de aquel laberinto.

También en las partículas del aire de aquel lugar... La antimateria. Pero es extraño, incluso allí no eran tan visibles y estaban más esparcidas. Aquí en cambio se veían a simple vista, definitivamente no era normal.

Es inútil intentar usar magia, de solo liberar la energía está desaparece instantáneamente. No puedo hacer nada. Al darme cuenta que realmente no podré moverme entro en pánico.

¡¿Qué voy a hacer ahora?! ¡¿Y si algo le pasa a Runa mientras estoy aquí sin hacer nada?! Maldición.

Justo cuando estoy a punto de estallar en lágrimas una voz como salida del cielo me alcanzó. No, no era ese mocoso. Si fuera él no estaría contenta en lo más mínimo, pero debo decir que nunca me había alegrado oír tanto su voz como ahora.

[Master, mantenga la calma]

(Wise-chan...)

Estuve a punto de preguntarle como es que puede hablarme, pero la respuesta vino sola. Es natural ya que Wise-chan es una habilidad, no es magia ni necesita de energía mágica para funcionar. Pensar que por poco paso por alto algo tan obvio.

Realmente estoy perdiendo la calma. Con dificultad tomo una respiración profunda y la contengo unos segundos. Mientras reinicio mi mente, dejándola en blanco. Eso consigue calmar mis latidos.

[Por ahora Master debe usar el límite de sus estadísticas para salir de esta situación.]

El límite de las estadísticas... cierto. Es eso que Mike-sensei nos enseñó como condición para dejarnos salir el día que compramos a Tan y Lucy. Usar el máximo de nuestras estadísticas, eliminando el limitador natural.

Bien, puedo hacerlo. Ahora es cuando debo, Runa me necesita. Cierro mis ojos nuevamente. Tengo una forma para aplicar esto que es más efectiva. Imagino mi figura humana anterior como una imagen.

La detalló lo más que mi imaginación me lo permite y entonces imagino como esa imagen se rompe en pedazos.

Esa no soy yo. No soy una débil humana, nunca más lo seré.

Una nueva imagen aparece en mi mente. Esta vez soy yo. La figura de un demonio con sus cuernos distintivos.

¡Esta soy yo! ¡Un demonio!

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora