31. Vi la muerte una vez más.

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A medida que el intenso dolor se esparcía por mi cuerpo desde mi abdomen, la conciencia se me nubla. No podía pensar, solo quería cerrar los ojos y no sentir nada más. Ya a punto de desfallecer, una voz me saca de mi estado de trance.

—¡Onee-chan! —era un sonido agudo, un grito de enormes proporciones que logró mantenerme conciente.

Creí estar acostumbrada al dolor, pero nada de lo que me hallan hecho se compara con esto. Ni modo, me atravesaron el estómago. Normalmente moriría. Pero antes de eso, tengo que sacar a Runa de aquí.

Incluso cuando de mi boca fluía la sangre, esbozo una sonrisa con el fin de tranquilizar a mi dulce hermanita quien salta hacia mí en estos momentos.

No puedo dejar que se acerque a ella.

(Wise-chan, te encargo sellar las heridas con magia. Detén el sangrado lo mejor que puedas, yo me encargo de esta cosa.)

[Pero, Master...]

Que raro, por primera vez escucho dudar a Wise-chan. Eso revela lo seria que es la situación. Pero mientras Runa logre estar a salvo, lo demás da igual. Sin embargo, esa tonta viene directo hacia mí aunque lo normal sería asumir que soy un caso perdido.

O tal vez no, tal vez eso es lo que nos hace familia de verdad. No importa lo que pase, no me abandonarás. Debo estar loca para sentir algo como una calidez en mi pecho en un momento crítico como este.

(Wise-chan, haz lo que te d...)

Un dolor indescriptible me azota junto con esa sensación de tener el cuerpo inmóvil despojándome de ese pequeño instante de felicidad. La criatura retira bruscamente sus garras de mi abdomen. Wise-chan hace lo mejor que puede para retener el sangrado, aunque el dolor es aún peor de esa forma.

Aún así, en esa sensación de parálisis, noto que mi cuello si se mueve lentamente, en dirección a la bestia. Seguía sonriendo y sus ojos azules parecían brillar más que antes.

Muchas preguntas se formulan en mi cabeza, pero la principal era sobre cómo acortó esa distancia en tan poco tiempo.

Runa cae justo sobre la criatura y corta su cabeza, que se eleva un segundo antes de intentar volver a su posición original. Por el filo del ojo veo al resto de espectros atacando. Si voy a hacer algo, debe ser ahora.

Extiendo mi mano derecha a la bestia. Lucho contra el dolor, evitando que mis pensamientos se nublen. Esto lo he hecho antes, aunque nunca con un dolor de esta magnitud. Pero está bien, esta vez no estoy sola.

Concentro cada gota de energía mágica restante en mi cuerpo en mi mano, en ese segundo. Normalmente sería imposible, pero fui capaz de hacerlo sacrificando las articulaciones de las manos.

Las venas y los tubos invisibles que transportan la energía reventaron de una vez. A cambio, pude liberar una cantidad de energía impensable contra la Criatura.

Me aseguré de solidificarla para que hiciera función de una enorme pared y alejara al rey espectro. Sangre brota de mi mano en su totalidad. Estaba completamente desgarrada. Sumado los tres agujeros en mi abdomen, el dolor ya pasó el nivel de insoportable.

Pero la cantidad de sangre que pierdo es mínima, una suerte tener a Wise-chan. Mi resistencia física que ya estaba en el límite, más gasto total de mi energía mágica también jugaban en mi contra.

Wise-chan estaba muy ocupada deteniendo el sangrado como para recuperar energía, y yo definitivamente no estaba en condiciones de hacerlo por mi cuenta.

A pesar de todo eso, debo mantenerme conciente un poco más. No se trata de si puedo o no, debo hacerlo. Hasta que Runa esté a salvo.

Mientras caigo de rodillas, veo la situación de las criaturas que recibieron mi ataque. Ahora estaríamos bien, el impulso fue suficiente para alejar al monstruo mayor y el resto de los espectros que se acercaban hasta el centro de la habitación.

Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora