Al fin llegó el momento tan esperado. Ya estoy aquí, en la "tierra prometida". Frente a mí se encontraba un enorme edificio de tres plantas con una gran puerta. Encima de esta se encontraba galantemente un cartel con una sola palabra: Biblioteca. Este es el lugar al que papá prometió llevarme.
Ambos íbamos arreglados, pero no tanto en comparación con las tediosas fiestas. Iba en un sencillo vestido rosa, con muchos volantes y adornos para mi gusto. Papá vestían una túnica y pantalones negros, sin ningún objeto de valor a algo visible.
Al entrar parecía aún más imponente que desde afuera. Como era de esperarse, se encontraban libros por todas partes. Contaba con una gran cantidad de estantes uno a continuación del otro, cada uno de la altura de tres personas promedio. Por un momento pensé que era raro que no hubiera escaleras para esos enormes estantes, pero enseguida me di cuenta que ese es un problema trivial frente al fenómeno conocido como magia.
En mi caso al ser pequeña apenas alcanzó a las dos primeras hileras de abajo y ni hablar de usar magia, se supone que no puedo. No es que sea tan de los libros, pero me fascina la idea de encontrar nuevas magias en ellos. Decidida dejo de lado los pensamientos negativos y entro al edificio junto a papá.
Primero nos dirigimos a la recepción que se encontraba a la derecha de la entrada. Allí nos atendió una joven de pelo y ojos carmesí con un par de lentes a juego con los mismos. Vestía un vestido de una sola pieza negro de un solo hombro, este tenía bordados blancos en la falda y en las hombros.
Detrás de la hermosa recepcionista se encontraban dos señoritas con la misma ropa. Será una especie de uniforme de trabajo, bastante atrevido en mi opinión. Sobre todo para una biblioteca. Papá hablo con ella, yo apenas y era visible por el buró de la recepción.
—Buenas días, ¿qué buscan en el día de hoy? —pregunta cortésmente.
—Buenos días, me gustaría saber la ubicación de la sección de libros de cuentos para niños.
—Si, esta se encuentra en esta misma planta, los tres estantes más a la izquierda en las dos hileras inferiores. —dice mientras señala con sus manos la localización específica.
—Muchas gracias.
—¿Y usted señor busca algo en específico?
—Yo iré a la tercera planta. —papá busca algo en el bolsillo de la túnica— Aquí está mi tarjeta de identificación. —la pone sobre el buró.
Papá le entrega una pequeña tarjeta a la señorita, muy parecida a los carnet de mi mundo anterior. Al ver esto se le abren los ojos como platos y entra en pánico. Las otras dos también parecen nerviosas.
Papá si que es famoso. Definitivamente eso lo que da a pensar al ver sus reacciones.
—D-D-Disculpe mi descortesía, gran d-duque Marcus-sama. ¡En serio lo siento mucho, discúlpeme por favor! —la señorita se disculpó frenéticamente al punto de golpear su cabeza al bajarla contra la mesa.
Así que somos una familia ducal. Según tengo entendido ese es un estatus bastante alto. Creo que entiendo un poco mejor el estado de pánico de la recepcionistas.
—Cálmese, señorita. Hoy no vengo por asuntos oficiales, sólo traje a mi hija a buscar algunos libros. —dice papá tratando de tranquilizarla. Todo un caballero.
—Y-ya veo. —mira en mi dirección— Permítame guiarla.
—Te lo encargo. —dice con indiferencia antes de cambiar su atención a mí— Papá va a estar arriba, confío en que no pongas en problemas a la señorita aquí presente. —dice muy relajado. Es increíble como puedo diferenciar el cariño en su voz hacia a mi.
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Isekai Yo que Reencarne y Ellos que fueron Invocados
FantasíaUna chica japonesa vive una vida muy miserable y decide suicidarse. Sin embargo un caprichoso Dios le da una nueva oportunidad. Ella reencarna en un mundo de magia, guerras y espadas. Años después, en ese primer mundo un grupo de amigos son invocado...
