CAPITULO 54

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Hace una semanas que ninguno dice nada desde lo que me dijo Félix, yo no quiero dar el primer paso para no parecer desesperada de querer irme lo antes posible, él simplemente ignora todas mis señales - Alex podemos hablar - digo apagando la tele - amor estoy viendo una película - se quejo - es importante - respondí - bueno habla entonces - dijo acomodándose en el sillón - creo que no podemos seguir así sin hablarnos por días o ni vernos a los ojos, es mejor que terminemos está relación por el bien de los dos - solté - ¿No me amas? - pregunto parándose del sillón - ese no es el punto Alex - evite su pregunta - si que lo es, no puedes responder una simple pregunta Amanda - respondió caminando de un lado al otro - puedes quedarte quieto - comenté incomoda - no, no puedo porque me falta el aire ¿Porque me haces esto? - pregunto con lágrimas en los ojos - no me abandones ¡Por favor!..yo te amo no me importa si tú no, te amare el doble haré lo que quieras - continúo hablando - no funciona así Alex ¡Lo siento! - dije y me encaminé a mi habitación a buscar la valija que ya tenía preparada. Alex quedó en la sala pase por su lado hacia la puerta. No puedo creer lo valiente que fuí en luchar por lo que siento agarre mi móvil para mandar un mensaje a mi mejor amiga que sabía de todo lo que haría.
° Cata llegó en unas horas ¿Puedes reservar una habitación en algún hotel? °
° Lo lograste amiga que feliz estoy, ven directo a mi casa te prepararé
una habítacion °
No respondí a su mensaje guarde el móvil y fui directo a comprar un boleto de avión.
Una vez en el avión me relajé tanto que me quedé dormida, desperté justo antes de aterrizará. Estoy nerviosa ahora siento la adrenalina de la locura que acabo de hacer espero que algún día Alex encuentre a alguien que lo ame como se merece lamento no haber Sido yo. Pero no puedo engañarme más tengo que tomar las riendas  y amar a la persona que negué toda mi vida puede ser que me equivoqué y me vuelva a lastimar pero tengo que intentarlo porque el sentimiento nunca desapareció, eh hecho tanto para olvidarlo que lo único que logré fue intensificar más el amor por él, algo me quiere decir  el destino y por lo que interpretó es  que me animé a jugar que podría ganar y justo eso voy hacer.
Hace media hora que estoy esperando a mis amigos que me van a pasar a buscarme admito que estoy un poco impaciente - ¡Amanda! - grita Cata levantando la mano corrí hacia ella y me subí al auto - !Hola Amanda! - me saludo Romeo - !Hola a los dos!..espero no molestarlos demasiado - solté - que dices mujer,  estoy contentó que por fin puedan arreglar las cosas - respondió mi amigo a lo que mire a Cata porque lo mantuvo al corriente de todo y me alegró - ¡No sé si es lo correcto! - dije dudando - si dos personas se aman eso es lo correcto - contesto mi amiga no respondí nada me quedé en silencio pensando en lo que dijo. Luego de unos minutos estacióna el auto al frente de la cafetería de Matías - ¡Ve! - dijo Romeo señalando la puerta - mejor vendré mañana - dije con miedo - ¡Amanda! - soltó Cata con autoridad - ¡Está bien! - dije y baje del auto caminé hacia allí entre en la cafetería y ahí estába Matías anotando algo en un papel - ¡Hola! - hablé para llamar su atención el levanto los ojos y se sorprendió - osito te falta mucho - dijo una mujer saliendo de la cocina ¡Mierda! Me olvidé ese pequeño detalle  que el está en una relación - ¿Amanda que haces aquí? - pregunto frío como la nieve -   ¡me gustaría hablar contigo! - respondí - Salgamos a fuera - dijo agarrándome del brazo y llevándome a fuera - habla que no tengo tiempo - volvió a hablar serio escucharlo así no me gusta - vine hasta aquí a decirte que te amo, se que dije muchas cosas que no eran ciertas por miedo a ser lastima de nuevo. No sé qué piensas al respecto no quiero dañar tu relación..pe - solté pero el no me dejó terminar de hablar - ¿y Tu novio que? - pregunto - ¡lo abandoné! - contesté - ¿Aún me amas? - volvió a preguntar - ¡Si!. - respondí - espérame aquí - dijo y volvió a entrar en la cafetería me quedé viendo cómo se acercó a la chica a decirle algo que obviamente no se que, la mujer para mí sorpresa le dió una cachetada en la mejilla y salió de ahí hecha una furia me miró con mal genio y siguió caminando. Matías vino hasta mi - ¿Está bien? - pregunté - ¡Si tú estás conmigo siempre voy a estar bien! - respondió acercándose a mí y en un impulso besé sus labios a lo que el correspondió perfectamente aferrandose más a mi, nuestros amigos hicieron sonar la bocina de su auto festejando, me olvidé que estaban ahí presenciando todo Matías y yo nos acercamos a ellos y bajaron del auto - ¡Por fin mis oídos ban a descansar de este preguntón! - grito Romeo y todos reímos.

El Peso De La VidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora