Capítulo 28

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— Sh, ven aquí cariño — oí voces y me removí. Abrí los ojos y me encontré con Lya y Molly sonriéndome.

— Buenos días, bonitas — dije soñoliento y cogiendo a Molly en mis brazos.

— Papi — dijo Molly, besé su frente y vi a Lya mirarnos con ternura.

— Ven aquí, nena — le dije, ella vino gateando y me besó el cuello. Molly rió y las abracé.

— Papi te quedo — dijo Molly poniéndose de pie en mis abdominales.

— Ouch — me quejé al sentir la mano de Lya en mi hombro dañado.

— Lo siento — se disculpó, miré el hombro y vi que estaba sangrando, —Oh Dios mío, soy un monstruo — dijo con lágrimas. Se levantó y corrió al baño.

— Lya, no... —dije moviéndome, — Pequeña, espera aquí a papá —le dije a mi pequeña. Ella sonrió y la puse en la cama, fui al baño y entré, ya que estaba sin seguro.

— Soy un monstruo — la oí susurrar, cerré la puerta y me agaché a su lado. Le quité las manos y la miré frunciendo el ceño.

— Bebé, no eres eso, fue un accidente. Eres mi todo y no quiero que digas eso — le dije abrazándola. Cada vez tenía más claro que Lya era un ángel que le daba miedo dañar hasta a una mosca.

— No quería, Jared... — la interrumpí besándola.

— Anda cúrame, eres mi enfermera personal —le dije pícaro. Se sonrojó y le guiñe un ojo. Ella cogió una venda y la cambió por la que estaba.

— ¿Ves? Ya está, ahora vamos a por la preciosa hija que tenemos —le dije, ella sonrió y la abracé. Salimos y Molly se encontraba abrazada a la almohada. Oí el teléfono de casa sonar y Lya corrió por él.

— ¿Si?... ¿Elena, estás bien? — La miré alarmado, — Claro... iremos, pero tranquila... adiós — colgó y me miró, — Es Elena que vayamos, tiene que hablar con nosotros — me dijo preocupada. Asentí y vi como pasaba por delante mío pero, la atraje hacia mí y sonreí besando su frente.

— Te quiero — susurré cerca de sus labios tentadores.

— Y yo —susurró sonriendo.

La seguí hasta la habitación para vestirnos, hoy hacía calor ya que estábamos en Mayo. Abrí el armario y cogí para mí: unos jeans azules, una playera blanca ajustada a mi torso y unos tennis azules. Me lo puse y vi a Lya vistiendo a Molly, Lya iba con unos jeans pitillos blancos, una camiseta ceñida a su cintura azul eléctrico y unos tacones finos del mismo color. Su pelo recogido en un moño perfecto. Iba preciosa.

Molly tenía unos jeans enanos rosas, una blusa blanca y unos deportivos infantiles blancos.

— Ya estamos — dijo Lya. Cogí la mano de Molly y la ayudé a bajar las escaleras, detrás nuestro iba Lya con su bolso y un juguete de Molly.

— Papi — oí decir a Molly con un puchero y sus bracitos extendidos a mí. La cogí y abrí la puerta de casa. Esperé que Lya saliera y la cerré con llave. Me monté en el auto y le pasé a Lya a Molly. Nos pusimos el cinturón de seguridad y arranqué.

(...)

— Llegamos — avisé apagando el auto. Lya sonrió y bajamos del auto. Cogí de la mano a Lya y subimos hasta el apartamento de Elena por el ascensor.

Toqué el timbre dos veces y mi hermana abrió con los ojos rojos y cansada, la abracé y nos sentamos en el sofá. Lya se sentó a mi lado y dejó a Lya jugando en la alfombra blanca.

— ¿Qué pasa, enana? — le dije quitando sus lágrimas.

— Yo... yo... fue una noche, no creí, no sabía, maldita sea... — sollozó Elena. No entendía nada.

— Cariño, ¿qué edad tienes? —preguntó Lya con una sonrisa.

— 20 — Lya asintió y sonrió.

— ¿Qué pasó esa noche, Elena? —pregunté.

— Estoy... estoy embarazada — dijo ella llorando, me quedé en shock. Lya sonrió y asintió.

— Lo sabía — dijo Lya.

— ¿Tu? — preguntó Elena confusa.

— Tienes esa cara asustada y alegre que tuve yo, cuando me enteré que iba a ser mamá —le dijo acariciando la cabeza de Molly.

— Jared, di algo — susurró Elena.

— Joder, ¿no usaste protección? ¿Lo tendrás? — pregunté.

— Estaba borracha, y sí lo tendré —dijo mi hermana con rabia.

— ¡Joder! — grité saliendo del apartamento.

— ¡Jared! —gritó Lya pero la ignoré. Bajé al auto y me metí.

NARRA LYA

— Tranquila — apoyé a Elena, se veía terriblemente asustada.

— Me odiará y a mi pequeño también, lo decepcioné — se reprochó hacia ella misma.

— Siempre te apoyaré, tu hermano solo está sorprendido, iré con él — le dije cogiendo a Molly en brazos.

— Está bien — susurró abrazándome.

— Adiós — me despedí sonriendo, bajé hasta el auto por el ascensor. Anduve hasta el auto y entré poniéndonos a mí y a Molly seguridad.

— Jared, tu her...

— Cállate.- ordenó furioso, fruncí el ceño y suspiré. Él aceleró el auto y me fijé que se había pasado de casa.

— Jared, te pasaste de la casa — le dije asustada, él respiro agitado y aumentó la velocidad a 120km/h, — ¡Jared para! —grité, —¡JARED, MALDITA SEA! — grité abrazando a Molly.

— ¡JAR... — todo se volvió negro, solo vi un camión chocando con nosotros.

Lya Thompson Donde viven las historias. Descúbrelo ahora